
Las intensas lluvias que azotaron Andalucía volvieron a paralizar el tráfico ferroviario entre Córdoba y Jaén. En el tramo entre Montoro y Villa del Río, en la línea Linares-Baeza, el agua se acumuló tanto que parte del muro junto a las vías no soportó la presión y se derrumbó sobre los raíles. Los trabajos para restablecer la circulación continúan, pero por ahora no se ha anunciado una fecha para la reapertura.
De forma paralela, en la provincia de Córdoba, la carretera CO-4207 entre Montilla y Montalbán permanece cortada por el temporal. El motivo es el desbordamiento del arroyo Salado, que inundó varios kilómetros de la calzada. Las autoridades instan a la población a no arriesgarse y evitar cruzar las zonas anegadas, incluso si conocen bien la zona.
Semana de catástrofes
Estos hechos se suman a una serie de tragedias que han sacudido el sector ferroviario de España en los últimos días. Tan solo hace unas jornadas, en el tramo entre Andalucía y Madrid, ocurrió un accidente: dos trenes de alta velocidad colisionaron en la zona de Adamuz, dejando 45 fallecidos y más de un centenar de heridos. Tras lo ocurrido, las conexiones entre las regiones se interrumpieron y la operadora implementó rutas alternativas de emergencia para los pasajeros.
Desde el 19 de enero se ha implementado un plan especial para organizar el tráfico y garantizar, al menos parcialmente, la conectividad entre Andalucía y la capital. Sin embargo, la recuperación total del servicio ferroviario sigue siendo incierta: la infraestructura necesita reparaciones importantes y las condiciones meteorológicas solo agravan la situación.
Consecuencias de las lluvias
Las lluvias, que no cesan desde hace varios días en la región, han puesto a prueba todo el sistema de transporte. Las vías férreas se ven amenazadas por la acumulación de agua y el derrumbe de un muro es solo uno de los muchos incidentes registrados. En redes sociales circulan fotos de andenes inundados y terraplenes arrasados, mientras los vecinos se preguntan cuánto tiempo más deberán esperar para recuperar la normalidad.
Las autoridades recuerdan que, pese a la ausencia de alertas oficiales por tormenta, la situación sigue siendo peligrosa. Se recomienda a los conductores evitar las carreteras anegadas y a los pasajeros consultar las actualizaciones de los horarios de trenes. Sin embargo, muchos ya muestran escepticismo: tras una cadena de accidentes y desastres, la confianza en el sistema ferroviario se ha visto gravemente afectada.
Cadena de incidentes
Los problemas actuales en la línea Córdoba–Jaén no son los únicos registrados en los últimos tiempos. En Barcelona, en la línea R4 de trenes de cercanías Rodalies, ocurrió recientemente una tragedia: un muro de contención colapsó sobre un convoy, causando la muerte de un joven maquinista de Sevilla que realizaba prácticas, y dejando a otras 37 personas heridas de distinta gravedad.
Hace apenas unos días, en otra zona del país, un tren de vía estrecha (FEVE) chocó contra el brazo extendido de una grúa de construcción. Por suerte, no hubo víctimas mortales, aunque varios pasajeros sufrieron heridas leves. Todo esto dibuja un panorama preocupante: la infraestructura ferroviaria de España atraviesa claramente uno de sus peores momentos.
Reacciones y expectativas
Los pasajeros, atrapados por la situación, se ven obligados a buscar alternativas de transporte. Las líneas de autobús están saturadas y el precio de los taxis sube visiblemente. En las redes sociales se multiplican los debates: ¿quién es el responsable de esta serie de incidentes, la naturaleza, el deterioro de la infraestructura o la falta de control por parte de las autoridades?
Mientras algunos esperan la reanudación del servicio, otros exigen reformas urgentes e inversiones en seguridad. Pero mientras las lluvias no cesen y los efectos de los accidentes se gestionen en modo de emergencia, el sistema ferroviario de Andalucía sigue en crisis permanente. Y nadie se atreve a predecir cuándo mejorará la situación.












