
En el corazón de España se desarrolla una emocionante competencia por el título del rincón más pintoresco de la región de Castilla-La Mancha. Este año, la provincia de Toledo ha presentado a juicio del público tres pueblos únicos, cada uno dispuesto a luchar por el prestigioso título y el derecho a acoger las celebraciones de Año Nuevo. Estas localidades, tan distintas entre sí, encarnan el rico legado, las profundas tradiciones y el espíritu inconfundible del interior español, atrayendo la atención hacia su herencia cultural e histórica.
Pelauxtán: máscaras y ecos de la Reconquista
En las montañas de la Sierra de San Vicente se encuentra Pelauxtán, cuya historia está estrechamente ligada a la época de la Reconquista. Durante siglos, esta zona fue una frontera sometida a constantes ataques, lo que ralentizó su desarrollo. Sin embargo, hoy la localidad es conocida por mucho más que su pasado. Los habitantes han rescatado y conservan con esmero una tradición invernal única: el colorido desfile de máscaras ‘moarraches’. Este vibrante y genuino ritual se ha convertido en la seña de identidad de Pelauxtán, su principal tesoro cultural y símbolo del fuerte vínculo entre generaciones, atrayendo a los amantes de las costumbres auténticas.
Los Yébenes: en el cruce de épocas y culturas
Dirigiéndonos hacia el sur, en la región de Montes de Toledo, llegamos a Los Yébenes. Esta localidad es como un libro de historia cuyas páginas se leen paseando por sus calles. Aquí se conservan fragmentos de calzadas romanas, majestuosos castillos que fueron testigos del paso de civilizaciones y magníficas iglesias del siglo XVI. Los templos de Santa María y San Juan Bautista ofrecen una asombrosa mezcla de estilos arquitectónicos: desde el mudéjar y el gótico tardío hasta el renacimiento. Además de su rico patrimonio arquitectónico, Los Yébenes es famoso por su arraigo a las tradiciones cinegéticas, que, según los locales, se transmiten de padres a hijos y siguen formando parte esencial de la cultura de la zona.
Nombela: lejos del bullicio marino
El tercer municipio de la provincia es Nombela, que posee una característica geográfica única. Aquí se encuentra el punto más alejado de la costa marítima de toda la Península Ibérica. La vida tranquila y pausada de este lugar está marcada por tradiciones agrícolas centenarias. Una muestra viva de este vínculo con la tierra es el concurso anual de arado en tractor, celebrado el día de San Isidro. El punto arquitectónico más destacado es la iglesia de la Asunción, cuya fachada de estilo isabelino, el zócalo decorado con la famosa cerámica talaverana de 1567 y la monumental torre campanario definen la personalidad única de este lugar sorprendente. Los tres municipios demuestran la variedad y riqueza de la tierra toledana.












