
Las autoridades venezolanas liberaron a otros tres ciudadanos españoles que se encontraban detenidos. Este hecho se suma a una serie de liberaciones que en los últimos días han captado la atención no solo en España, sino también a nivel internacional. El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, informó que dos de los liberados ya han decidido regresar a su país, mientras que el tercero aún está valorando si quedarse en Venezuela o viajar también a España. Uno de ellos, por cierto, ha preferido permanecer en el país a pesar de todas las circunstancias.
En total, en los últimos días han sido liberados ocho españoles que se encontraban en cárceles venezolanas. Los primeros cinco ya están en España y sus nombres han sido dados a conocer: José María Basoa, Andrés Martínez Adasme, Miguel Moreno Dapena, Ernesto Gorbe Cardona y Rocío San Miguel. Esta nueva ola de liberaciones, según diplomáticos españoles, podría anunciar un posible cambio hacia una política más flexible por parte de Caracas respecto a los presos extranjeros.
Diplomacia y negociaciones tras bastidores
El ministro Álvarez no oculta que considera estas acciones cruciales para reconstruir la confianza entre ambos países. Subrayó que el proceso de liberación se llevó a cabo en un ambiente de máxima delicadeza, y que el ex presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero jugó un papel singular. Es llamativo que Zapatero actuó no por encargo del Gobierno de España, sino a petición de la oposición venezolana, lo que añade un nivel adicional de intriga a una ya compleja ecuación diplomática.
Las autoridades venezolanas, por su parte, anuncian una campaña a gran escala para liberar a presos. Según sus datos, desde la semana pasada han sido puestos en libertad 116 personas, aunque no se detallan los casos individuales. Organizaciones independientes y la oposición manejan otras cifras: entre 56 y 73 liberados. Esta disparidad de datos alimenta el debate sobre la dimensión real de lo que está ocurriendo.
Espera y esperanza
Los familiares de quienes siguen detenidos pasan las noches en vela aguardando noticias. Para muchos, la quinta noche consecutiva ha sido una prueba de resistencia: cada llamada puede significar la ansiada libertad o una nueva postergación. La comunidad española en Venezuela, al igual que los defensores de derechos humanos, no ocultan su preocupación — el proceso avanza, pero su transparencia genera interrogantes.
El Ministerio de Asuntos Penitenciarios de Venezuela asegura que la revisión de los casos se realiza de manera continua. Según indican, esta iniciativa comenzó por instrucción del presidente Nicolás Maduro y sigue bajo la dirección de la presidenta interina, Delcy Rodríguez. Sin embargo, pese a los comunicados oficiales, muchas familias se mantienen alerta: en demasiadas ocasiones las promesas de las autoridades han quedado solo en palabras.
Exigencias al Gobierno
Organizaciones defensoras de derechos humanos, como Justicia, Encuentro y Perdón (JEP), exigen a las autoridades venezolanas total transparencia e información clara sobre cada persona liberada. Insisten en que el proceso no debe dilatarse ni convertirse en una herramienta de juego político. Por su parte, el Gobierno español recalca que continuará luchando por la liberación de todos sus ciudadanos encarcelados por motivos políticos.
No obstante, a pesar del cauto optimismo, la situación sigue siendo tensa. Los diplomáticos españoles reconocen que cada liberación es fruto de complejas negociaciones y delicado trabajo diplomático. En Caracas, al parecer, han optado por concesiones parciales para reducir la presión y crítica internacional. Pero cuán lejos están dispuestas a llegar las autoridades venezolanas es una incógnita aún sin respuesta.












