
En Bizkaia concluyó la investigación sobre una enfermera que trabajaba en la sección pediátrica del centro de salud Kabiezes en Santurtzi. La mujer fue acusada de simular vacunar a menores durante un año y medio, cuando en realidad no administraba las dosis o incumplía el procedimiento. Como resultado, cientos de pacientes menores quedaron bajo sospecha.
El tribunal determinó que la acusada padece un grave trastorno mental que le impide ser consciente de sus actos. Por esta razón, fue eximida de responsabilidad penal, pero se le obligó a someterse a un tratamiento ambulatorio de siete años bajo supervisión psiquiátrica. Además, durante ese período, tiene prohibido trabajar en el ámbito sanitario y ocupar cargos públicos relacionados con la medicina.
La sentencia contempla también una compensación económica: la exenfermera deberá abonar 20 mil euros al servicio regional de salud (Osakidetza). Esta suma cubre los gastos de revacunación de todos los menores cuyas inmunizaciones quedaron en entredicho. Las revisiones confirmaron que al menos 38 menores no recibieron las dosis necesarias contra el sarampión, la parotiditis, la rubéola, la varicela y el tétanos. Los padres señalaban que el procedimiento era demasiado rápido y que los niños no presentaban las reacciones esperadas.
El tribunal también solicitó al Ministerio de Justicia que considere la posibilidad de modificar el Código Penal. Se trata de introducir una responsabilidad específica para el personal sanitario que, estando obligado a vacunar a los niños, simula deliberadamente el procedimiento y engaña a los padres y al Estado.
Las pericias psiquiátricas confirmaron que la mujer padecía un trastorno delirante complejo con elementos místicos y mesiánicos. Según el tribunal, esto fue lo que motivó su comportamiento. La sentencia aún no es firme y puede ser recurrida ante la máxima instancia judicial del País Vasco.
A raíz del escándalo, los 404 niños que estuvieron bajo el cuidado de la enfermera fueron revacunados. Esto generó preocupación entre los padres y abrió un debate sobre la fiabilidad del sistema de control en la sanidad regional.












