
La investigación de alto perfil sobre la catástrofe ocurrida en Valencia, donde en octubre de 2024 perdieron la vida 230 personas, alcanza un nuevo nivel. Una jueza de Catarroja ha decidido elevar el caso al máximo órgano judicial de la región y solicitar que se procese al expresidente autonómico Carlos Mazón. La razón estriba en las decisiones y actuaciones adoptadas por el liderazgo durante las horas críticas de la tragedia, que, según los investigadores, pudieron influir en el balance de víctimas.
La relevancia de este caso para la ciudadanía española es evidente: está en juego la confianza en el sistema de alertas y la capacidad de respuesta de las autoridades ante amenazas. Según informa El País, la jueza recalcó que no pretende dilatar el proceso y continuará citando testigos para esclarecer cómo se tomaron las decisiones en las horas en que la situación empeoraba rápidamente.
Testimonios clave
Durante las audiencias en el juzgado compareció Francisco González, responsable de comunicaciones en el gobierno de Mazón. Relató que, dos horas antes de que se enviara la alerta masiva sobre el peligro inminente, recibió una llamada de la entonces consejera de Justicia e Interior, Salomé Pradas. Ella le informó de la gravedad del momento y le pidió contactar con la televisión regional para frenar la difusión de informaciones falsas en redes sociales. En ese momento, según sus palabras, la ciudad de Utiel ya sufría graves consecuencias a causa del temporal.
A pesar de que las autoridades tenían información sobre la magnitud del desastre, la alerta masiva a través del sistema Es-Alert llegó a los teléfonos móviles de los residentes solo a las 20:11. Para ese momento, la mayoría de las personas desaparecidas ya no podían ser rescatadas. Este hecho se convirtió en uno de los puntos clave de la investigación, ya que, según la instrucción, precisamente el retraso en la advertencia pudo haber provocado un número tan elevado de víctimas mortales.
Reacciones y polémica
Durante la audiencia, el abogado de uno de los antiguos altos cargos investigados también solicitó suspender las vistas hasta que se resolviera la imputación de Mazón. Sin embargo, la jueza denegó la petición, subrayando que la investigación continuaría independientemente del estatus de los implicados.
Al recordar los acontecimientos de aquel día, González señaló que por la mañana mantuvo comunicación con Pradas para preparar la rueda de prensa y recopilar datos actualizados sobre la situación. Las autoridades pidieron cautela, pero, como se descubrió después, estas medidas no fueron suficientes para evitar la tragedia. En una situación similar, según se informó en el reportaje de RUSSPAIN.COM sobre la notificación tardía durante la inundación, los servicios de emergencia también señalaron retrasos en la información a la población, lo que provocó una oleada de críticas hacia los funcionarios.
Consecuencias para la región
El proceso judicial por la tragedia de Valencia se ha convertido en uno de los temas más debatidos en España en los últimos años. Las dudas sobre el sistema de alerta y la actuación de las autoridades regionales siguen en el centro de la atención pública. Según El Pais, la jueza tiene previsto interrogar a decenas de testigos más para esclarecer quiénes y en qué momento tomaron las decisiones clave aquel día.
Muchos vecinos de la región siguen exigiendo explicaciones sobre por qué la advertencia de peligro inminente llegó tan tarde. Las autoridades prometen realizar auditorías internas y revisar los protocolos de respuesta ante emergencias. Sin embargo, la desconfianza ciudadana en el sistema de alerta persiste y la investigación continúa.
En los últimos años, España ha enfrentado varias grandes catástrofes naturales donde la cuestión de la alerta temprana a la población se volvió prioritaria. Por ejemplo, en 2022, las inundaciones en Murcia también generaron críticas por los retrasos en informar a los habitantes. Tras estos episodios, las autoridades reforzaron el control sobre los sistemas de alarma de emergencia, aunque la tragedia de Valencia evidenció que los problemas persisten. Expertos subrayan que para evitar estos casos se necesita no solo modernización técnica, sino también una coordinación clara entre organismos.











