
El Tribunal Supremo de España confirmó definitivamente la decisión de dividir la sonada investigación sobre las supuestas irregularidades en la adjudicación de contratos públicos durante la etapa de José Luis Ábalos al frente del Ministerio de Transportes. Los jueces rechazaron el recurso del exministro, lo que permitió cerrar la primera fase de la instrucción y condujo a la detención del propio Ábalos y de su exasesor Koldo García.
El caso se basa en que la investigación fue separada en dos partes: la primera aborda la compra de mascarillas médicas en plena pandemia de COVID-19, y la segunda recoge sospechas posteriores de manipulación en la distribución de grandes contratos estatales. Esta decisión permitió agilizar la tramitación de la primera parte y preparar el terreno para un juicio inminente.
Argumentos de la defensa
Los abogados de Ábalos insistieron en que su defendido no podía ser acusado de participar en una trama de corrupción. Según ellos, la investigación superó el marco inicial del caso, recurriendo a métodos excepcionales como escuchas y la incautación masiva de documentos. La defensa argumentó que estas actuaciones no guardan relación directa con el objeto de la causa y no pueden servir de base para una acusación.
Sin embargo, los jueces desestimaron esos argumentos. En la resolución se señala que las quejas de la defensa no se refieren al motivo de la división del proceso, sino que pretenden cuestionar la existencia de pruebas contra el exministro. El tribunal subrayó que la valoración de la veracidad de los testimonios y de la documentación reunida se realizará durante el juicio principal.
Dos partes de la investigación
El juez de instrucción Leopoldo Puente explicó que dividir el caso es necesario para concluir rápidamente la primera parte, relativa a la compra de mascarillas, de modo que el juicio pueda celebrarse en los próximos meses. La segunda parte, relacionada con la adjudicación de contratos de obra, sigue abierta, ya que la investigación sobre este aspecto comenzó más tarde y requiere más tiempo debido a su complejidad.
Tras la separación del caso, el juez propuso imputar no solo a Ábalos y a Koldo García, sino también al empresario Víctor de Aldama, quien, según la investigación, actuó como intermediario en la trama. La acusación se basa en buena medida en su testimonio. Como resultado, la fiscalía solicita para el exministro de 24 a 30 años de prisión, para su asesor entre 19,5 y 30 años, y para Aldama hasta 7 años.
Riesgo de fuga y detención
El juez, al considerar «extremadamente alto» el riesgo de fuga, ordenó el ingreso en prisión de Ábalos y Koldo García. Esta decisión se tomó la semana pasada, después de que las acusaciones fuesen formalmente presentadas y el expediente trasladado al juzgado.
En el auto judicial se indica que la defensa no centró sus argumentos en la cuestión de la división del caso, sino que intentó impugnar la posibilidad misma de imputar a Ábalos. Los jueces subrayaron que todos los argumentos serán considerados durante el juicio principal, y que ahora lo importante es garantizar el desarrollo del proceso sobre la primera parte del caso.
Próximos pasos
En los próximos días, la sala de apelaciones deberá revisar los recursos contra la decisión de enviar el caso a juicio. Se espera que ya el viernes los jueces comiencen a analizar las apelaciones presentadas por la defensa de los tres acusados. Según el Tribunal, la cuestión de la separación del caso ya ha quedado resuelta de forma definitiva y no está sujeta a revisión.
La segunda parte de la investigación, relacionada con la adjudicación de contratos públicos, permanece abierta por el momento. La instrucción respecto a este episodio continúa, y no se descarta que se presenten nuevos cargos más adelante. El juicio por la primera parte promete ser uno de los más comentados en España en los últimos años.












