
En Madrid, se ha desatado un conflicto entre los propietarios de viviendas y la junta de una de las grandes comunidades residenciales. El motivo ha sido el método de reparto de los gastos, que, según uno de los vecinos, infringía tanto las normas internas del edificio como lo establecido en la Ley de Propiedad Horizontal. Tras un proceso judicial, el Tribunal Supremo dictó una sentencia que podría sentar precedente para disputas similares en todo el país.
La raíz del conflicto residía en que parte de los gastos de mantenimiento del edificio se distribuían no según los coeficientes de participación establecidos, sino por igual entre los diferentes portales o incluso entre todos los vecinos. Este sistema provocó el descontento de uno de los propietarios, quien consideró que se estaban vulnerando sus derechos y decidió acudir a los tribunales para exigir la revisión del criterio de reparto de los pagos.
Enfrentamiento judicial
En un primer momento, el juzgado de primera instancia falló a favor del demandante y reconoció que el reparto de los gastos debía realizarse estrictamente según los coeficientes reflejados en los estatutos del edificio. Sin embargo, la Audiencia Provincial de Madrid revocó esta decisión al considerar que la comunidad tiene derecho a determinar cómo se distribuyen ciertos tipos de gastos.
El caso llegó al Tribunal Supremo, que examinó el recurso de casación del propietario. Durante el proceso, se descubrió que una situación similar ya había sido considerada por este mismo tribunal en 2022, cuando se estableció un criterio claro para la interpretación de los documentos constitutivos de los complejos residenciales.
La posición del Tribunal Supremo
El Tribunal Supremo recordó que el documento constitutivo de un edificio puede establecer la individualización de los gastos por portales o grupos de viviendas, pero dentro de cada grupo dichos gastos deben distribuirse según el coeficiente de participación. En este caso, se descubrió que parte de los gastos —por ejemplo, el alquiler del salón de reuniones, el mantenimiento de la antena o la lectura de los contadores— se repartía a partes iguales entre los vecinos, sin tener en cuenta la cuota de cada uno en la propiedad.
El tribunal consideró que este método no era correcto y dictaminó que estos conceptos de gasto debían ser recalculados atendiendo a los coeficientes. Sin embargo, el tribunal no anuló por completo todas las decisiones de la comunidad, sino que únicamente la obligó a revisar las partidas presupuestarias en disputa y adaptarlas a la ley.
Impacto para los propietarios
La decisión del Tribunal Supremo generó gran repercusión entre los propietarios de viviendas en Madrid y otras regiones de España. Muchos interpretaron el fallo como una señal de la necesidad de cumplir más estrictamente las normas sobre el reparto de gastos en edificios de varias viviendas. Ahora, las empresas gestoras y las juntas de propietarios tendrán que prestar mayor atención a la elaboración de presupuestos y a los intereses de todos los vecinos.
Expertos señalan que disputas similares surgen no solo en Madrid, sino también en otras grandes ciudades del país, donde los complejos residenciales suelen estar formados por varios portales, garajes y locales comerciales. En cada caso, es fundamental seguir estrictamente las disposiciones de los estatutos y la ley para evitar litigios y conflictos entre vecinos.
Aspectos legales
La sentencia subraya que, salvo que los estatutos o el documento constitutivo establezcan un procedimiento diferente, todos los gastos deben distribuirse proporcionalmente según la cuota de cada propietario. Solo se permiten excepciones cuando existan indicaciones claras en los documentos o en los estatutos de la comunidad. De lo contrario, cualquier intento de modificar el reparto de gastos puede ser impugnado ante los tribunales.
El Tribunal Supremo también recordó que su decisión crea un precedente legal que deberá tomarse en cuenta al resolver casos similares en el futuro. Esto significa que los propietarios y las empresas gestoras deben analizar cuidadosamente no solo el texto de la ley, sino también la jurisprudencia, para evitar errores al elaborar presupuestos y repartir gastos.
Por si no lo sabía, el Tribunal Supremo es la máxima instancia judicial de España, y sus decisiones son de obligado cumplimiento en todo el territorio nacional. Sus resoluciones suelen servir de referencia para los tribunales inferiores e influyen en el desarrollo de la práctica jurídica. En este caso, se trata de una comunidad de vecinos en Madrid, donde una disputa sobre el reparto de gastos llevó a una revisión de las cuentas de varios años y generó debate entre abogados y propietarios en todo el país.












