
En Chiva han comenzado los trabajos de emergencia que buscan cambiar radicalmente la situación respecto a las inundaciones. Tras la devastadora riada de octubre de 2024, los vecinos temen que el desastre pueda repetirse. Ahora las autoridades han decidido triplicar la capacidad del cauce para proteger la ciudad de nuevas catástrofes.
Según informa El Pais, el proyecto está a cargo de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ). Las obras abarcan varias zonas y comprenden cinco fases clave. El presupuesto total roza los tres millones de euros. Las principales actuaciones se prevé que concluyan en junio. Al mismo tiempo, expertos están desarrollando un proyecto aparte para el tramo final del cauce, donde actualmente el agua se retiene por un puente antiguo.
Nuevas soluciones para la seguridad
El objetivo principal no es solo restaurar lo destruido, sino crear un sistema capaz de soportar flujos extremos de agua. Para ello, los ingenieros han tomado como base un detallado análisis hidrológico elaborado por expertos de CEDEX. Gracias a estos datos, fue posible definir en qué puntos se requieren las medidas de protección más contundentes.
Como resultado, la capacidad del cauce pasará de los anteriores 150-200 metros cúbicos por segundo a 600. Esto significa que, incluso si se repiten lluvias intensas como en 2024, el agua no desbordará ni inundará las calles.
Las obras se han dividido en cinco fases. Tres de ellas se concentran en la zona de San Isidro. La primera consiste en la demolición de un saliente rocoso que dificultaba el paso libre del agua. La segunda, en la creación de un tramo especial con una pendiente pronunciada para acelerar el caudal y dirigirlo hacia el nuevo puente.
Refuerzo y protección
La tercera fase está casi terminada: a lo largo de las calles adyacentes al cauce se ha levantado un sólido muro de contención de piedra y hormigón de unos cinco metros de altura. Esta medida busca proteger las viviendas ante posibles inundaciones en el futuro.
En el tramo junto a la calle Ramón y Cajal se reforzaron las laderas y se construyó otro largo muro de contención, de más de 250 metros. En esta zona el cauce es especialmente vulnerable, por lo que los ingenieros han puesto especial atención aquí.
La última etapa ya se ha completado: los especialistas reconstruyeron el nuevo puente de la calle Antonio Machado, gravemente dañado durante la inundación. Se repararon los apoyos y las estructuras de hormigón, lo que permite que el puente vuelva a ser seguro tanto para vehículos como para peatones.
Planes para el futuro
En paralelo a los trabajos actuales, la CHJ está preparando un proyecto para el tramo más problemático: la salida del cauce de la ciudad. En este punto, el agua es retenida por un viejo puente que limita el caudal. Se prevé generar una pendiente gradual y aumentar la capacidad de desagüe hasta el final del cauce. El proyecto aún está en fase de desarrollo, pero ya se estima que requerirá unos cinco millones de euros y que la licitación no se convocará antes de 2026.
Según destacan los especialistas, todas las decisiones se toman teniendo en cuenta escenarios reales y el análisis de las consecuencias de inundaciones anteriores. Esto permitirá no solo reducir el riesgo de nuevos daños, sino también aumentar la confianza de los vecinos en la infraestructura de la ciudad.
En los últimos años, España se enfrenta a cambios meteorológicos bruscos, y este tipo de proyectos cobran cada vez más relevancia. En 2023, se realizaron trabajos similares en Murcia y Alicante, donde tras fuertes lluvias fue necesario reforzar de forma urgente los diques y puentes. En Valencia, en 2022, se modernizó el sistema de drenaje después de una serie de inundaciones. Estas medidas permiten que las ciudades se recuperen con mayor rapidez y ayuden a prevenir nuevas catástrofes, algo especialmente importante en regiones con riesgo de precipitaciones extremas.












