
El primer día del año nuevo, en la costa de Benalmádena (Málaga), se vivió una escena poco habitual incluso para el sur de España. Al anochecer, cuando en la playa Fuente de la Salud casi no quedaban bañistas, un visitante marino de enormes dimensiones —una ballena de cinco metros, presumiblemente un rorcual— apareció en aguas poco profundas. Su llegada atrajo en cuestión de minutos a decenas de curiosos y, enseguida, a los servicios de emergencia.
La situación evolucionó rápidamente. Las personas que paseaban por el paseo marítimo se percataron del enorme cuerpo del animal en la orilla. Algunos inmediatamente sacaron el móvil para grabar, otros llamaron a emergencias. En pocos minutos llegaron agentes de policía y especialistas en fauna marina. La playa fue acordonada de inmediato para evitar el caos y permitir que los expertos pudieran analizar la situación.
Expectación en la costa
La aparición de la ballena tan cerca de la gente causó una auténtica conmoción. Vecinos y turistas que estaban cerca no ocultaban su asombro y, en algunos casos, cierto temor. Algunos niños, al ver al gigante, comenzaron a gritar, mientras los adultos intentaban calmarlos. El ambiente en la playa recordaba a escenas de documentales sobre la vida salvaje, solo que todo ocurría en directo, a escasos metros del bullicio urbano.
La policía acordonó rápidamente el tramo de costa para evitar aglomeraciones cerca del agua. Poco después, un biólogo marino acudió al lugar y evaluó el estado del animal. Según sus palabras, la ballena parecía cansada, pero no estaba herida. Era fundamental no molestarla ni generarle estrés adicional, para que pudiera regresar sola al mar.
Operación de rescate
Aunque la situación parecía preocupante, los especialistas decidieron no intervenir directamente. Optaron por observar a la ballena y permitirle que intentara regresar por sí misma a aguas profundas. Durante media hora, el animal intentó alejarse de la orilla, a veces regresando como si perdiera la orientación. En esos momentos, en la playa reinaba un tenso silencio: todos esperaban cómo terminaría este inusual encuentro.
En un momento dado, la ballena, como si reuniera fuerzas, dio un impulso decidido y se dirigió hacia mar abierto. La gente en la costa suspiró aliviada, e incluso algunos aplaudieron. La policía retiró el cordón y la playa volvió a ser un lugar habitual para paseos, aunque la experiencia se siguió comentando durante mucho tiempo en los cafés y calles locales.
Un fenómeno poco común
La presencia de grandes mamíferos marinos frente a las costas de la Costa del Sol es poco frecuente, pero no excepcional. A veces, las ballenas se desvían de su ruta debido a enfermedades, cansancio o cambios en las corrientes marinas. Esta vez, por suerte, la situación no trajo consecuencias trágicas. El animal no sufrió heridas y pudo regresar a su hábitat natural.
Estos casos siempre provocan una fuerte reacción entre los habitantes locales y los visitantes de la región. Algunos lo consideran una señal, otros lo ven como una advertencia sobre el estado del medio ambiente. Pero nadie queda indiferente. Esta vez todo terminó bien, aunque la pregunta sobre las causas de la aparición de la ballena cerca de la costa sigue abierta.











