
En las universidades de Cataluña se ha registrado un fuerte aumento en el número de estudiantes que prácticamente han dejado de asistir a clase. Según un nuevo estudio de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), en algunas asignaturas el nivel de ausencias llega al 60%. El problema, antes asociado a dificultades económicas o la necesidad de compaginar estudios y trabajo, ahora tiene un carácter masivo y genera seria preocupación entre el profesorado.
Causas de la ausencia masiva
Los estudiantes explican su decisión de no asistir a las clases por diversos motivos. Entre los más frecuentes está el largo tiempo de desplazamiento hasta los campus, especialmente para quienes viven fuera de Barcelona. Por ejemplo, el trayecto desde el centro de la ciudad hasta la UAB puede llevar hasta 45 minutos, y para los residentes de los suburbios, aún más. Muchos señalan que si el profesor simplemente lee el material de las presentaciones, asistir pierde sentido. Algunos estudiantes admiten que prefieren pasar tiempo en cafeterías o dedicarse a otras actividades, considerando que las clases no son lo suficientemente interesantes o útiles.
Reacción del profesorado y la administración
Los profesores señalan que incluso los intentos de hacer las clases más interactivas no siempre conducen a un aumento de la asistencia. En algunos grupos, el nivel promedio de asistencia no supera el 50%, y en ciertos cursos es aún menor. Según representantes de la UAB, tras la pandemia de COVID-19, los estudiantes no han vuelto a las aulas en el mismo número, a pesar del levantamiento de las restricciones. En la universidad consideran que una de las razones ha sido la expansión de los formatos a distancia y el cambio de actitud hacia el proceso educativo.
Debate sobre la calidad de la educación
En las redes sociales y entre los estudiantes se discute activamente la calidad de la enseñanza. Muchos señalan que si los programas fueran más dinámicos y los profesores más implicados, la motivación para asistir a clase sería mayor. Algunos estudiantes reconocen que solo acuden a las asignaturas que realmente les interesan y consideran el resto como prescindibles para su desarrollo personal. Los profesores, por su parte, subrayan que una comprensión profunda del material solo es posible participando presencialmente en las clases.
Búsqueda de soluciones y nuevos enfoques
La dirección de la UAB aún no ofrece soluciones directas, pero insiste en la necesidad de mejorar la orientación profesional para los aspirantes y ajustar de forma más precisa las expectativas de los futuros estudiantes. En la universidad consideran que es importante construir un sistema en el que asistir a clases tenga un valor evidente para la juventud. Algunos profesores relacionan la solución del problema con el desarrollo de la responsabilidad personal y la autonomía del alumnado. La cuestión de la ausencia masiva en las clases también se debate en otras universidades del país. Por ejemplo, en la Universitat Rovira i Virgili (URV) señalan que en algunos cursos la asistencia no supera el 20%.
El tema de la autonomía de los estudiantes y su relación con el proceso educativo ya ha sido objeto de debate en las universidades españolas. Así, recientemente en Granada y Alicante se discutió la influencia de los padres en la independencia de los jóvenes, lo que también incide en la dinámica de asistencia y la implicación académica.
En general, según la administración de la UAB, para aumentar el interés por la enseñanza presencial es necesario revisar los enfoques en la organización del proceso educativo, haciendo las clases más relevantes y vinculadas a los intereses reales del alumnado. De lo contrario, la tendencia a la baja en la asistencia solo podría intensificarse.












