
En Madrid continúa el juicio del caso Kitchen, en el que ya han testificado casi 50 personas, incluidos antiguos líderes del Partido Popular. Esta semana, dos de los principales implicados —Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal— prestaron declaración, generando una fuerte repercusión y nuevas preguntas en el tribunal. Sus versiones sobre los hechos relacionados con la operación de vigilancia al ex tesorero del partido, Luis Bárcenas, difieren notablemente de la investigación y de los testimonios de los agentes de policía.
Declaraciones bajo lupa
Mariano Rajoy, expresidente del Gobierno y del Partido Popular, afirmó públicamente por primera vez que según su opinión la operación Kitchen era completamente legal. Anteriormente había calificado las acciones policiales como «ilegales», pero ahora respaldó la línea de defensa del principal acusado, el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz. Según Rajoy, el objetivo de la operación era encontrar el dinero que supuestamente Bárcenas ocultaba y descubrir a sus posibles testaferros.
Sin embargo, esta versión no coincide con el testimonio de más de una decena de agentes de policía que admitieron haber vigilado a la esposa de Bárcenas e instalado cámaras cerca de la oficina de su abogado. Estas acciones no fueron coordinadas con el grupo oficial de investigación UDEF, que ya estaba encargado de la investigación de los flujos financieros de Bárcenas por orden judicial. Los responsables de la UDEF y de otros departamentos confirmaron ante el tribunal que no recibieron solicitudes de colaboración ni información sobre las actuaciones paralelas de sus compañeros.
Contradicciones clave
Los documentos judiciales indican que la operación Kitchen comenzó en el verano de 2013, cuando ya se conocían los datos procedentes de Suiza sobre las cuentas de Bárcenas. Un detalle importante fue la confesión del comisario de policía Enrique García Castaño: según sus palabras, el chófer de Bárcenas entregó en secreto a la policía dispositivos con información personal del ex tesorero, los cuales fueron copiados sin autorización judicial. Otros dos agentes confirmaron este episodio.
Durante las audiencias también se abordó la versión de Bárcenas sobre la existencia de una grabación en la que supuestamente Rajoy destruye documentos relacionados con la “contabilidad B” del partido. Rajoy negó categóricamente esa afirmación, asegurando que nunca destruyó dicho material. Sin embargo, en el sumario figura una nota, incautada a un compañero de celda de Bárcenas, en la que se señala la necesidad de eliminar todos los archivos de audio en los que aparezca «M. R.», lo que, según la investigación, podría aludir a Rajoy.
Dudas sobre los detalles
Rajoy también negó la autoría de uno de los SMS enviados a Bárcenas en 2012, aunque previamente en el juicio del caso Gürtel había admitido haber escrito ese mensaje. Estos mensajes fueron obtenidos por la policía al analizar los dispositivos entregados por el chófer de Bárcenas y su estructura coincide con los datos oficiales de la investigación.
María Dolores de Cospedal, ex secretaria general del Partido Popular, reconoció haberse reunido con el comisario José Manuel Villarejo, pero aseguró que nunca le dio instrucciones. Sin embargo, las grabaciones de sus conversaciones, publicadas por los medios, y el testimonio de su exasesor apuntan a lo contrario: Cospedal pidió a Villarejo que «detuviera» la difusión de las cintas de Bárcenas. Además, negó contactos telefónicos con Villarejo, aunque el análisis de las llamadas y las anotaciones en la agenda personal de Villarejo evidencian que sí hubo conversaciones.
Resonancia política y judicial
Las declaraciones de Rajoy y Cospedal generaron una amplia reacción pública y política, pero según la Fiscalía, no afectarán al fondo del caso. En los próximos días, el tribunal continuará con los interrogatorios, entre ellos a ex altos cargos del Partido Popular y al principal investigador del caso Gürtel, Manuel Morocho, quien previamente denunció presiones en la investigación.
Los procesos judiciales por casos de corrupción en España siguen atrayendo atención. Por ejemplo, recientemente un tribunal de Tarragona solicitó los movimientos bancarios del exministro de Hacienda y su entorno durante los últimos 20 años — detalles de esta investigación están disponibles aquí.












