
El pasado fin de semana, Valencia fue escenario de una de las ceremonias de despedida más emotivas de los últimos años. El templo de San Josemaría Escrivá se quedó pequeño para acoger a todos los que querían expresar sus condolencias y apoyar a las familias que perdieron de golpe a cuatro seres queridos en un accidente frente a las costas de Indonesia. La gente ocupaba los pasillos, la calle, y muchos no lograron entrar. La ciudad se detuvo mientras la procesión fúnebre recorría las calles y en las redes sociales miles de mensajes de pésame se sucedían cada minuto.
Las víctimas son Fernando Martín, su hijo Mateo, y también Lía y Kike, hijos de la esposa de Fernando, Andrea Ortuño. Sus vidas se truncaron durante un viaje turístico por el parque nacional de la isla de Komodo. La embarcación en la que viajaban se hundió en cuestión de minutos. Las causas de la tragedia siguen sin esclarecerse y la búsqueda del cuerpo de Kike concluyó sin éxito, a pesar de los esfuerzos de rescatistas y voluntarios.
Drama familiar
Fernando Martín era muy conocido en el ámbito deportivo de Valencia. Exfutbolista profesional, entrenaba al equipo femenino del Valencia B y trabajaba como instructor de fitness. Su partida fue un verdadero shock para sus colegas y amigos. El día del funeral, al templo acudieron no solo sus familiares, sino también representantes del mundo deportivo, políticos y numerosos vecinos, conmovidos por la magnitud de la tragedia.
La familia de Andrea Ortuño también es conocida en Valencia. Su padre es propietario del popular restaurante El Coso del Mar, ubicado en la playa de Las Arenas. Ese día, según los trabajadores de la iglesia, la afluencia superó todas las expectativas: asistieron unas dos mil personas. Entre los presentes había representantes institucionales, como la presidenta de las Cortes Valencianas, Llanos Massó, la vicepresidenta del Consell, Susana Camarero, la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, y la alcaldesa, María José Catalá.
Palabras de apoyo
El hermano de Andrea, Álvaro Ortuño, pronunció unas palabras en las que señaló que las familias se despiden de sus seres queridos con un gran dolor, pero sin odio. Agradeció a todos los que les han acompañado en estos momentos difíciles y subrayó que buscarán justicia desde la serenidad y sin venganza. Más tarde, las familias difundieron un comunicado conjunto en el que expresaron su gratitud a quienes les han ayudado y apoyado, desde amigos y conocidos hasta habitantes de la lejana Indonesia, donde ocurrió la tragedia.
En la carta se resalta especialmente la labor de los equipos de rescate, voluntarios y, en particular, los buzos, quienes, según los familiares, «entregaron sus pulmones y sus alas» sin escatimar esfuerzos en la búsqueda de los desaparecidos. Las familias señalaron que la tragedia se ha convertido en algo personal, pero ha conmovido a miles de personas, y agradecieron la delicadeza y el respeto hacia su dolor.
La investigación continúa
Mientras en Valencia se despedían de las víctimas, en Indonesia continúa la investigación de las circunstancias del accidente. Las autoridades analizan las acciones del capitán y el mecánico de la embarcación, que según testigos, se hundió tras el impacto de una ola de dos metros. En el momento del naufragio, Andrea y su hija de siete años estaban en la cubierta y lograron salvarse, al igual que los miembros de la tripulación y el guía. El resto quedó atrapado dentro de la embarcación.
Las autoridades de Indonesia dieron por concluidas las labores de búsqueda el 9 de enero sin hallar el cuerpo de Kike. Las familias de las víctimas agradecieron a los habitantes de Labuan Bajo por su apoyo y colaboración en la búsqueda. En su mensaje incluyeron palabras en indonesio — “teri maksi” (gracias), que se convirtieron en símbolo de solidaridad internacional ante la tragedia.












