
En Valencia se ha desatado una controversia sobre el futuro del transporte urbano. Las autoridades municipales han decidido no implementar la zona de bajas emisiones, lo que supone automáticamente la pérdida de las subvenciones estatales anuales para el desarrollo del transporte público. Esta decisión ya ha desatado una ola de críticas por parte de la oposición y ha generado inquietud entre los ciudadanos.
A partir del lunes, el bono de 10 viajes en el transporte municipal vuelve a costar 8,5 euros. Sin embargo, el Ayuntamiento ha prometido compensar los ingresos perdidos con fondos propios para evitar que suban las tarifas para los usuarios. La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, anunció que se destinarán 14 millones de euros adicionales del presupuesto municipal para este fin. Se mantienen los descuentos vigentes: gratuidad para menores, 50% de descuento para jóvenes y un 40% para el resto de las categorías.
Desacuerdos políticos
La cuestión de instaurar la zona de bajas emisiones se ha convertido en motivo de enfrentamiento entre los partidos que forman el gobierno municipal. El Partido Popular (Partido Popular, PP) propuso una versión mínima de la zona para satisfacer las demandas de sus socios de coalición de Vox. Sin embargo, los representantes de Vox rechazaron incluso este compromiso a pesar de formar parte del gobierno local. Los grupos de la oposición Compromís y PSPV exigieron medidas medioambientales más estrictas y cambios adicionales en la infraestructura urbana, como la creación de corredores verdes y la restricción de vehículos en las calles céntricas.
El concejal de Compromís, Giuseppe Grezzi, lamentó la pérdida de 14 millones de euros que anualmente recibía el transporte urbano del presupuesto estatal. Según explicó, esto provocará un importante déficit en las finanzas de la empresa municipal de transportes EMT. Además, advirtió que, a largo plazo, los ciudadanos tendrán que compensar estas pérdidas ya sea mediante un aumento del precio de los billetes o a través de una subida de impuestos y tasas.
Reacción de la oposición
Los socialistas también criticaron duramente la actuación del ayuntamiento. Según su portavoz, Borja Sanjuan, renunciar a la zona de bajas emisiones es una muestra de irresponsabilidad que supondrá una carga económica adicional para los habitantes de València. Subrayó que ahora la ciudad será el único gran municipio del país que no recibirá apoyo estatal para el desarrollo del transporte público. Para cubrir el déficit generado, apuntó, el consistorio tendrá que encontrar 14 millones de euros de fondos propios.
Al mismo tiempo, la oposición señala que las pérdidas reales para el presupuesto podrían ser mucho mayores de lo que reconoce la administración municipal. Según sus cálculos, la cantidad asciende a decenas de millones de euros, que finalmente recaerán sobre los contribuyentes.
Iniciativas estatales
Mientras en Valencia se debate el futuro del transporte urbano, a nivel nacional se han aprobado nuevas medidas de apoyo a los viajeros. El Consejo de Ministros ha dado luz verde a la prórroga de las actuales subvenciones al transporte e introducirá un abono único de 60 euros para trayectos en trenes de cercanías y media distancia, así como en autobuses interurbanos. Para los jóvenes habrá un descuento adicional: el abono les costará 30 euros. Estas medidas estarán vigentes durante los próximos seis meses, con posibilidad de prórroga.
La aprobación definitiva de las nuevas normas deberá pasar por el Congreso de los Diputados en el plazo de un mes. Para ello, se requerirá el apoyo de la mayoría de los grupos parlamentarios. Se espera que el debate sea intenso, dadas las implicaciones de este asunto para millones de ciudadanos.











