
Los resultados de una reciente encuesta sobre la calidad del servicio ferroviario Rodalies en Cataluña han encendido las alarmas para todos aquellos que utilizan este transporte a diario. La valoración del servicio se situó entre las más bajas de todos los medios de transporte público de la región, lo que impacta de manera directa en el ánimo y la confianza de la ciudadanía hacia la gestión de la infraestructura. La cuestión sobre quién es responsable de esta situación vuelve a estar en el centro del debate público.
Clasificación del transporte
Según los datos de un amplio estudio realizado entre más de tres mil residentes de Cataluña mayores de 16 años, Rodalies obtuvo solo 4,2 puntos sobre 10 posibles. Es la puntuación más baja entre todos los tipos de transporte evaluados. En comparación, Ferrocarrils de la Generalitat (FGC) recibió 7,6 puntos, el metro 7,4, los trenes de alta velocidad e interurbanos 7,4, los autobuses urbanos 6,9 y los interurbanos 6,6. Incluso los trenes regionales de Renfe alcanzaron 5,5 puntos, una cifra considerablemente superior a la de Rodalies.
El grupo más crítico con Rodalies son los pasajeros jóvenes. Las personas de entre 16 y 24 años calificaron el servicio con apenas 3,4 puntos, mientras que el grupo de 25 a 34 años le dio 3,8. Solo entre los mayores de 64 años Rodalies recibió una valoración por encima de la media, con 5,1 puntos. Esto evidencia que las nuevas generaciones perciben con mayor intensidad los problemas del transporte y, posiblemente, sufren más inconvenientes.
Responsabilidad y política
La cuestión sobre quién es responsable del insatisfactorio estado de Rodalies ha dividido a la sociedad. Más de la mitad de los encuestados (55%) considera que la responsabilidad recae en el gobierno regional — Generalitat. Casi el 41% culpa al gobierno central del país. Esta polarización de opiniones refleja no solo el descontento con el servicio, sino también el clima político de la región.
Curiosamente, una tendencia similar se observa al valorar otras áreas: la mayoría de los habitantes de Cataluña considera que la Generalitat también es responsable de la calidad de la educación y la sanidad, mientras que el estado de las carreteras y autopistas corresponde al gobierno central. Esto pone de relieve la compleja estructura de reparto de competencias entre los distintos niveles de gobierno y los constantes debates sobre quién debe resolver las cuestiones clave.
Simpatías políticas
La valoración de Rodalies resultó baja entre simpatizantes de casi todas las fuerzas políticas. Solo los votantes del PSC, con una puntuación de 5,2, y los del PP, con 6,2, hicieron excepciones. Los usuarios más críticos son quienes apoyan a CUP (2,1), Aliança Catalana (2,6), ERC (3,5), Junts (3,9), Vox (4,2) y Comuns (4,8). Esto demuestra que el malestar con Rodalies une a personas con visiones muy diferentes y que el problema trasciende las preferencias partidistas.
Mientras la valoración del servicio ferroviario fue baja, otros servicios públicos obtuvieron puntuaciones más altas. Las escuelas y centros educativos privados lograron un 7,6, las escuelas públicas un 6,8, los hospitales un 6,8, la policía Mossos d’Esquadra un 6,7, y los servicios en línea de la Generalitat un 6,6. Incluso ámbitos como los servicios sociales, las oficinas administrativas y el servicio de empleo superaron los 6 puntos.
Contexto y consecuencias
La encuesta se realizó antes del sonado incidente en la línea R4 en Gelida, que causó importantes interrupciones en Rodalies y generó una nueva ola de críticas. Esto indica que el descontento real con el servicio podría ser incluso mayor de lo reflejado en el estudio. La situación de Rodalies se ha convertido en uno de los temas más debatidos en la región y la cuestión de quién debe asumir la responsabilidad de mejorar el servicio sigue abierta.
Los problemas con el servicio ferroviario en Cataluña no son nuevos. En los últimos años, los habitantes de la región se han enfrentado en numerosas ocasiones a retrasos, cancelaciones de trenes y fallos técnicos. Cada uno de estos casos genera una fuerte reacción social y alimenta nuevas discusiones sobre la necesidad de reformas. La duda sobre cuán rápida y eficazmente se puede revertir la situación permanece sin respuesta, y los pasajeros siguen esperando cambios.
Recordando acontecimientos recientes, cabe señalar que las interrupciones en el servicio de Rodalies han provocado en más de una ocasión un descontento generalizado e incluso crisis políticas. Por ejemplo, tras un accidente en una de las líneas y la posterior paralización del tráfico, en la región aumentaron las exigencias de dimisiones y reformas. Más detalles sobre cómo los problemas de transporte en Cataluña han dado pie a declaraciones políticas contundentes y protestas se pueden consultar en el reportaje sobre la reciente crisis de transporte.
En los últimos años, el sistema de transporte de Cataluña ha estado en el centro de atención debido a las frecuentes averías y accidentes. Cada nuevo incidente incrementa la presión social sobre las autoridades y reabre el debate sobre la urgencia de acometer cambios. Los brotes de descontento tras accidentes graves o largos retrasos de trenes suelen ser el detonante para debatir reformas y buscar nuevas soluciones. Estas situaciones ya han desencadenado protestas masivas y duras declaraciones de los políticos, lo que subraya la importancia de la estabilidad en el transporte público para la vida en la región.












