
En pleno corazón de Madrid ha surgido una ruta singular que invita a recorrer las calles donde antaño vivió y creó Miguel de Cervantes. Este itinerario es mucho más que un simple paseo por la ciudad: es un auténtico viaje en el tiempo que permite sentir el espíritu de la época en la que la literatura española vivía su máximo esplendor.
La ruta comienza en el centro histórico de la capital, donde aún se percibe la presencia de grandes escritores. Al caminar por estas calles, uno se sumerge poco a poco en una atmósfera en la que el propio Cervantes se convierte en protagonista. El recorrido une el célebre Barrio de las Letras con Alcalá de Henares, ciudad natal del autor, y ofrece la oportunidad de conocer su vida y obra a través de los lugares donde habitó, trabajó y descansó por última vez.
En el Barrio de las Letras, considerado el corazón literario de Madrid, alguna vez se cruzaron los caminos de Lope de Vega, Góngora, Quevedo y, por supuesto, Cervantes. Aquí, en las calles de Huertas y Príncipe, todavía se percibe el espíritu de aquellos tiempos en los que la palabra era el arma principal. En la calle Huertas se conserva el edificio donde Cervantes trabajó en «Los trabajos de Persiles y Sigismunda» y en la segunda parte de «Don Quijote». Hoy en día, aquí se encuentra una antigua taberna que mantiene la atmósfera del pasado. A pocos pasos, en la calle Atocha, 87, está la antigua imprenta de Juan de la Cuesta, donde en 1605 vio la luz por primera vez «Don Quijote». Actualmente, este edificio alberga la Sociedad Cervantina y en su interior se puede ver una réplica exacta de la antigua prensa con la que se imprimió el libro que cambió la literatura mundial.
El recorrido continúa hacia los monumentos dedicados al gran escritor. En la plaza de las Cortes se levanta una estatua de Cervantes creada en el siglo XIX. En 2009, bajo su base, se halló una cápsula del tiempo con ediciones raras de «Don Quijote» y la biografía de su autor. En la Plaza de España se encuentra un monumento donde, junto a la figura de Cervantes, están sus personajes más famosos: Don Quijote y Sancho Panza. Otro lugar importante es el convento de las Trinitarias, en la calle Lope de Vega, donde reposan los restos del escritor y su esposa. Fue precisamente aquí, tras ser liberado del cautiverio en Argel, donde Cervantes encontró su último refugio. Tras el hallazgo de sus restos en 2015, el convento se ha convertido en un verdadero símbolo de su memoria.
Tampoco hay que olvidar instituciones culturales como el Instituto Cervantes y la Biblioteca Nacional, donde se conservan cuidadosamente los originales de las obras y objetos relacionados con la vida del escritor.
El punto final de la ruta es Alcalá de Henares, la ciudad natal de Cervantes. Aquí es imprescindible visitar su casa-museo, la antigua universidad y el Colegio de San Ildefonso. Cada año, el 23 de abril, con motivo del Día Internacional del Libro, en Alcalá se entrega el premio literario más prestigioso del mundo hispanohablante: el Premio Cervantes. Ese día, la ciudad se llena de escritores, académicos y amantes de la literatura que rinden homenaje al gran autor.
En primavera y otoño, en la ruta circula un tren especial que parte de la estación de Atocha. Los pasajeros son recibidos por actores disfrazados de personajes cervantinos, que representan escenas de sus obras durante el trayecto, convirtiendo el viaje en una auténtica aventura teatralizada.
Así, Madrid y Alcalá de Henares siguen preservando y transmitiendo a las nuevas generaciones el recuerdo del hombre que regaló al mundo al caballero más célebre de todos los tiempos.












