
José Antonio Núñez, de 29 años, lleva ya ocho meses viviendo en una furgoneta adaptada. La razón es sencilla: el alquiler en Cádiz se ha convertido en un lujo inalcanzable para él. En los últimos meses, el precio de los arrendamientos en la ciudad ha subido casi un 10 %, y comprar una vivienda requiere cada vez más inversión. Cansado de mudanzas constantes e intentos fallidos de encontrar un hogar adecuado, el joven decidió cambiar por completo su estilo de vida.
Antes, José alquilaba habitaciones en pisos compartidos, pero la experiencia fue negativa. Los compañeros de piso solían cambiar con frecuencia, las condiciones dejaban mucho que desear y la privacidad era inexistente. Un día, durante un viaje por el norte de España en un coche acondicionado para dormir, se dio cuenta de que la vida sobre ruedas podía ser no solo una solución temporal, sino una auténtica alternativa a la vivienda tradicional.
Libertad y ahorro
Mudarse a la furgoneta le ofreció a José una sensación de independencia. Destaca que ahora puede elegir dónde pasar la noche y no depende de los caseros. El ahorro también es considerable: los gastos de mantener la furgoneta son mucho menores que el alquiler de un piso. Gracias a ello, ha podido empezar a ahorrar para el futuro.
Sin embargo, este estilo de vida también tiene inconvenientes. El espacio en la furgoneta es limitado y hay que pensar bien qué llevar consigo. Los problemas de higiene se resuelven acudiendo a gimnasios o duchas públicas. Además, el clima puede ser un reto: en verano hace calor dentro del vehículo, y en invierno, frío.
Restricciones y normativas
En Cádiz existen estrictas normas para los propietarios de autocaravanas y furgonetas. Las autoridades locales limitan el número de lugares donde se permite pernoctar dentro del vehículo. Según la ley, si la furgoneta está correctamente estacionada y no molesta a los demás, pasar la noche está permitido. Sin embargo, si se saca una silla o se despliega una mesa, eso ya se considera acampada, lo cual está prohibido en la mayoría de las zonas urbanas.
José reconoce que estas restricciones añaden dificultades. A veces tiene que buscar nuevos lugares para pasar la noche y no infringir las normas. A pesar de ello, no piensa volver al alquiler tradicional y planea seguir viviendo en su furgoneta al menos diez años más.
Planes de futuro
De cara al futuro, José sueña con ahorrar lo suficiente para comprar un terreno y construir una casa modular. Su objetivo es ser lo más autosuficiente posible y no depender del mercado de alquiler. De momento, se siente satisfecho con su vida sobre ruedas, pese a todas las dificultades y restricciones.
El joven está convencido de que este estilo de vida no es para todos, pero para él ha sido una verdadera salvación. A quienes piensan mudarse a una furgoneta les recomienda informarse bien sobre las leyes locales y estar preparados para los retos cotidianos.
Si no lo sabía, José Antonio Núñez es uno de los pocos jóvenes de Cádiz que se ha atrevido a dar un paso tan radical. Su historia se hizo conocida en el contexto del debate sobre la accesibilidad de la vivienda en España. En los últimos años, cada vez más españoles consideran alternativas para evitar los altos costes del alquiler. El propio José comparte activamente su experiencia en redes sociales e inspira a otros a buscar soluciones poco convencionales.












