
En Escocia, un equipo de investigadores, junto con la diseñadora Katie Tubbing, ha presentado un desarrollo singular: un tejido capaz de alertar sobre la presencia de radiación sin necesidad de dispositivos electrónicos. La base de este material es una tecnología innovadora: en la estructura de la tela se integran microorganismos vivos que reaccionan a la radiación cambiando de color. Este enfoque abre nuevas posibilidades para la protección de personas que trabajan en entornos con alto riesgo de radiación, así como para misiones espaciales.
La creación de este tejido innovador fue posible gracias a la combinación de impresión 3D y la aplicación multicapa de pigmentos. Cada capa contiene bacterias capaces de perder su coloración al exponerse a la radiación. A medida que aumenta la dosis de radiación, las capas van perdiendo color gradualmente, lo que permite identificar visualmente el nivel de peligro. Todo el sistema funciona de manera autónoma, sin necesidad de baterías ni sensores complejos.
Pruebas en el espacio
Se prevé que las primeras muestras del tejido sean enviadas a la órbita en un futuro próximo. Para ello, los científicos utilizarán un satélite miniatura que permitirá observar los cambios de color del material bajo la exposición prolongada a la radiación espacial. Este experimento ayudará a determinar cuán eficaz resulta el tejido en condiciones reales, donde el nivel de radiación es significativamente mayor que en la Tierra.
Si las pruebas tienen éxito, en 2028 está previsto enviar el desarrollo a la Luna. Allí el material será sometido a condiciones aún más exigentes, lo que permitirá evaluar su idoneidad para futuras misiones lunares y expediciones de larga duración.
Beneficios en la Tierra
Sin embargo, el uso de este nuevo tejido no se limita solo al espacio. En la Tierra, puede ser indispensable para médicos que trabajan con equipos de rayos X, así como para empleados de centrales nucleares y rescatistas que atienden emergencias. La ropa fabricada con este material permite identificar rápidamente y de manera visual si una persona ha estado expuesta a niveles peligrosos de radiación, facilitando la toma de medidas para su protección.
Además, los científicos estudian la posibilidad de utilizar el tejido para controlar la exposición a la radiación solar. Esto es especialmente relevante para personas con alto riesgo de desarrollar cáncer de piel por pasar mucho tiempo al sol. El material podría incorporarse a la ropa diaria, alertando al usuario si se supera el nivel seguro de radiación ultravioleta.
Fusión de ciencia y diseño
El proyecto reunió a especialistas de distintas áreas —biología, ingeniería y moda—. Este enfoque interdisciplinar permitió crear un producto no solo funcional, sino también atractivo desde el punto de vista estético. Los diseñadores prestaron atención al aspecto visual del tejido para que pudiera utilizarse tanto en entornos profesionales como en la vida cotidiana.
El uso de materiales orgánicos para monitorear la radiación abre nuevas perspectivas en la ciencia y la industria. Los investigadores están convencidos de que su desarrollo servirá de base para la creación de una amplia gama de productos capaces de mejorar la seguridad en diversos ámbitos.
Por si no lo sabías, Katy Tabbing es una reconocida diseñadora británica especializada en materiales y tecnologías innovadoras para la industria de la moda. Sus proyectos suelen estar relacionados con la integración de la ciencia y el arte, y su colaboración con científicos de Escocia ha dado lugar en más de una ocasión a soluciones únicas. La empresa involucrada en el desarrollo apoya activamente la investigación en biotecnología y nuevos materiales, buscando hacerlos accesibles a un público amplio.












