
Miguel Conejo Torres, más conocido por su nombre artístico Leiva, es una de las figuras emblemáticas del rock español contemporáneo. Su trayectoria artística, que comenzó en el grupo Malahierba y alcanzó gran notoriedad como parte del dúo Pereza, lo llevó a una exitosa carrera en solitario, donde no solo actúa como intérprete, sino también como productor. La prestigiosa distinción Goya a la mejor canción original confirma su talento; sin embargo, detrás de una brillante carrera se esconde un drama personal de gran seriedad.
Durante mucho tiempo, el artista ha luchado con problemas de salud que amenazan directamente su actividad profesional. Tras numerosos episodios de pérdida de voz, conocidos como afonía, los médicos le dieron un diagnóstico poco alentador. Al músico le detectaron un daño irreversible en una de sus cuerdas vocales, algo que para un cantante es una auténtica catástrofe. Esta patología lo obligó a replantear por completo su enfoque hacia el trabajo y la vida.
Para poder seguir subiendo al escenario, Leiva se vio obligado a hacer sacrificios significativos. Redujo el número de conciertos en sus giras, acortó la duración de sus presentaciones e incluso modificó la tonalidad de algunos de sus éxitos. Todo esto con el fin de disminuir la carga sobre sus cuerdas vocales dañadas y evitar perder la voz por completo. Cada show para él es una operación cuidadosamente planificada que requiere la máxima precaución y autodisciplina.
Recientemente, en una entrevista, el músico compartió detalles sinceros sobre su lucha. Reveló que, para poder seguir cantando, necesita someterse a intervenciones quirúrgicas. Además, esto no es una medida puntual. Antes de cada gran gira, aproximadamente seis o siete meses antes de que comience, Leiva debe pasar por una operación. Solo con esta preparación puede soportar las exigencias de los maratones de conciertos y ofrecer su arte a los fans.
A pesar de todas las dificultades, la incertidumbre constante y los retos personales relacionados con su condición, el artista ha aprendido a convivir con su enfermedad. Ha adaptado su carrera a esta nueva realidad y mantiene el optimismo. Leiva reconoce que se considera afortunado, ya que todavía tiene la oportunidad de dedicarse a lo que más le gusta, aunque sea con importantes limitaciones. Su historia es un ejemplo de increíble fortaleza y devoción a la música.











