
La vida profesional de Miguel Ángel Muñoz en los últimos años se ha convertido en una auténtica prueba de resistencia. Detrás de los estrenos sonados y los nuevos proyectos, se esconde una extenuante batalla contra el estrés crónico, que forma parte inseparable de su día a día. El actor no lo oculta: la constante carrera hacia el éxito y la imposibilidad de parar ya le han pasado factura con serias consecuencias físicas.
Durante la presentación del Festival de Málaga celebrada en Madrid, Muñoz sorprendió al público abriéndose como pocos esperaban. Confesó que aún no ha superado la muerte de su tía, quien fue su gran apoyo, y que precisamente el trabajo es lo que le ayuda a lidiar con el dolor de la pérdida. Sin embargo, el precio de esa ‘terapia’ ha resultado demasiado alto: múltiples lesiones, operaciones y una fatiga constante se han convertido en compañeras inseparables de su éxito.
Desde muy pequeño, Miguel Ángel estuvo inmerso en el mundo del arte. Debutó en el cine a los 11 años y pronto se convirtió en uno de los actores más reconocidos de España. Sin embargo, tras el brillo exterior se ocultaba otra realidad: la necesidad de compaginar los estudios, el deporte y los rodajes, lo que le llevó a acostumbrarse a vivir bajo presión constante. El propio actor define el estrés como su ‘entorno natural’, aunque reconoce que no es el camino que habría elegido voluntariamente.
En los últimos meses, la situación solo ha empeorado. Mientras trabajaba en el nuevo documental «La última vuelta», Muñoz simultaneaba su participación en obras de teatro y en una serie. No oculta que ese ritmo se ha convertido en algo habitual para él, pero su cuerpo le lanza señales de alerta cada vez más frecuentes. Dos hernias, operaciones en los hombros y dolores constantes son solo parte de lo que debe soportar por su profesión.
A nivel emocional, el actor se muestra fuerte, aunque admite que las limitaciones físicas le recuerdan su presencia cada vez con más frecuencia. Con ironía, comenta que su cuerpo «conoce el límite», aunque él mismo no esté dispuesto a parar. Para Muñoz, el trabajo no es simplemente una forma de distraerse, sino la única manera de no dejar que el dolor se imponga. Sin embargo, reconoce sinceramente que atraviesa un momento difícil en su vida y confía en poder revertir la situación.
Un lugar especial en su nuevo proyecto ocupa el tema de las pruebas personales. En «La última vuelta», Muñoz comparte su experiencia durante el año en que falleció su tía, cuando participó en carreras de autos. Según relata, la velocidad y la adrenalina le ayudaron a sobrellevar el dolor interno, aunque la herida de la pérdida sigue sin sanar. El actor destaca que, para muchas personas, el trabajo resulta una salvación, pero en su caso es además una forma de no detenerse, para no darse tiempo a sufrir.
Muñoz no oculta que su historia no es una excepción en el mundo del espectáculo. Muchos artistas se ven obligados a sacrificar su tiempo personal y su salud por la carrera. Sin embargo, no todos están dispuestos a hablar abiertamente de sus debilidades ni a reconocer que, tras el éxito, a menudo hay un alto precio. Su sinceridad ha resonado entre colegas y seguidores, que en él han visto no solo a una estrella, sino a una persona capaz de mostrarse honesta.
Próximamente, el actor afrontará una agenda intensa: el estreno de una película, nuevos proyectos teatrales y participación en eventos promocionales. A pesar del cansancio y las dificultades físicas, no tiene intención de bajar el ritmo. Para Muñoz es importante no solo el reconocimiento profesional, sino también la oportunidad de compartir su experiencia, demostrando que incluso las personas más fuertes necesitan apoyo y comprensión.
Miguel Ángel Muñoz es uno de los actores españoles más reconocidos de su generación. Comenzó su carrera desde niño y desde entonces ha sorprendido al público con interpretaciones versátiles en cine, teatro y televisión. Además de su labor como actor, Muñoz produce y participa activamente en la creación de proyectos documentales. Su trayectoria personal es un ejemplo de cómo el éxito y el reconocimiento pueden convivir con la lucha interna y la necesidad de superar desafíos importantes en la vida.












