
¿Y si el principal problema del ser humano moderno no es el exceso de sentimientos, sino su alarmante escasez? Esta es la cuestión central que plantea el reconocido psicólogo español y divulgador científico Sergi Rufi en su nueva obra «Abiertos a los sentimientos». Su libro es un valiente manifiesto que devuelve a la sensibilidad el estatus de fuerza vital en un mundo que nos ha enseñado persistentemente a reprimirla. En una época de desconexión total y ruido mental, el autor invita a un viaje hacia las emociones silenciadas: el miedo, la tristeza, la ira y la alegría. Recuerda que el verdadero bienestar no consiste en pensar menos, sino en atreverse a sentir más.
Razón contra corazón: el equilibrio perdido
La idea de contraponer sentimientos y pensamientos no es nueva, pero Rufi sostiene que hemos ido demasiado lejos. Según él, la humanidad ha vivido durante décadas bajo una verdadera dictadura del pensamiento racional, donde los sentimientos se consideraban algo marginal e indeseable. Sin duda, la capacidad de reflexión es una herramienta valiosa, pero cuando no nos permitimos experimentar primero la emoción, perdemos el contacto con nuestras propias necesidades y deseos auténticos. Nos alejamos de la esencia misma de lo humano. El resultado es una vida fría, impersonal y mecánica, subordinada a reglas ajenas. El libro del psicólogo es un llamado a restablecer el equilibrio entre razón y corazón, y a devolver al mundo emocional su lugar legítimo y central en nuestras vidas.
El poder de la vulnerabilidad: por qué la sensibilidad es un don
Para quienes aún creen que ‘sentir demasiado’ es un problema, la especialista propone mirar la situación desde otra perspectiva. Está convencida de que la dificultad no está en la intensidad de las emociones, sino en la incapacidad de acompañarlas y experimentarlas adecuadamente. La sensibilidad se convierte en un verdadero regalo cuando la persona se siente segura, confía en sí misma y en quienes la rodean. El verdadero problema, que destruye a la persona desde dentro, es precisamente la represión, cuando nos obligan a callar y a ‘tragarnos’ lo que sentimos. Una sociedad enfocada en la productividad, la rigidez y el control siempre ha mirado con recelo a las personas sensibles. Se las consideraba incómodas, ineficaces, un obstáculo. Sin embargo, pocos reconocen que experimentar realmente las emociones requiere una gran fortaleza interior. La sensibilidad es una muestra de valentía, no de fragilidad, especialmente si se vive con dignidad y sin sentimiento de culpa. La psicología académica, según Rufi, durante mucho tiempo ignoró el mundo emocional en su intento de asemejarse a las ciencias exactas y medibles. Pero las emociones no caben en tablas ni protocolos, por lo que la psicología a veces se volvía ‘fría’ y olvidaba el mundo interior del ser humano.
El camino hacia uno mismo a través de un corazón abierto
Жизнь в режиме «автопилота» – идеальная анестезия от реальности. Мы выполняем то, что должны, производим, потребляем, но совершенно не задаемся вопросом о своем внутреннем состоянии. Так накапливается пустота, ведь мы проживаем не свою, а навязанную извне жизнь. Вернуть себе право чувствовать – значит снова взять штурвал в свои руки, обрести собственный критерий и смысл. Это путь к подлинности. Даже так называемые неудобные эмоции, вроде гнева или страха, играют важнейшую роль. На психобиологическом уровне страх защищает, гнев придает сил для борьбы, а печаль заставляет нас размышлять и переоценивать ценности. Каждая эмоция имеет глубокий и точный смысл. Но культура заклеймила их как опасные: печаль ассоциируется с неудачей, гнев – с насилием, а страх – со слабостью. Интеграция этих чувств, а не их подавление, делает нас более цельными, умными и человечными. Сам автор признается, что ему труднее всего было примириться с гневом и грустью. Гнев ему с детства представляли как нечто ужасное, а грусть велели прятать за улыбкой. Процесс принятия этих эмоций, по его словам, длится всю жизнь, но он невероятно обогащает и освобождает. Ключевым моментом для него стало осознание, что защитная броня, которую он выстроил, начала его изолировать от мира и от самого себя. Поняв, что за внешней функциональностью скрывается внутренняя разруха, он начал путь к исцелению – постепенному и бережному открытию себя для чувств. Именно это, по его мнению, единственный способ восстановить свою целостность и по-настоящему соединиться с другими людьми и великолепием жизни. Его книга адресована всем, кто когда-либо чувствовал себя «слишком» – слишком ранимым, слишком интенсивным, слишком виноватым. Это руководство для тех, кто устал от самоконтроля и хочет превратить свою чувствительность в настоящую суперсилу.











