
Con el final de la temporada de verano y el regreso a la rutina laboral, muchos residentes de España experimentan un aumento repentino de tensión. El flujo interminable de tareas, la agenda apretada y la necesidad de retomar rápidamente el ritmo habitual crean las condiciones ideales para el aumento del nivel de cortisol, conocido como la hormona del estrés. Según los principales expertos españoles en nutrición, este pico hormonal no es solo una molestia, sino una señal seria del organismo que requiere atención. Cuando el cortisol se descontrola, inicia un silencioso sabotaje: el sistema inmunológico se ve afectado, el sueño se altera y la digestión falla, provocando procesos inflamatorios.
Sin embargo, existen métodos efectivos y, lo que es igual de importante, sencillos para recuperar el control. La reconocida nutricionista clínica Elisa Blasques propone siete rituales cotidianos que ayudan a armonizar el sistema hormonal y recuperar la calma. Todo comienza por la mañana. En lugar de ir inmediatamente a por una taza de café, la experta recomienda esperar entre 60 y 90 minutos. Durante los primeros instantes tras despertarse, es preferible salir al exterior o al balcón durante 5 a 10 minutos para recibir luz solar natural. Esto ayuda a sincronizar el reloj biológico interno, asegurando el pico matutino correcto de cortisol, que irá disminuyendo de forma natural a lo largo del día. Y la primera bebida del día debe ser agua pura o una infusión suave de hierbas.
La actividad física también desempeña un papel fundamental. Un breve calentamiento matutino o algunos ejercicios de estiramiento junto a la cama ayudan a liberar la tensión acumulada durante la noche y activan suavemente el cuerpo. Incluso gestos sencillos, como bajarse del autobús unas paradas antes y caminar, aportan beneficios perceptibles. El enfoque hacia las comidas también es importante. Antes de empezar a comer, conviene realizar diez respiraciones profundas diafragmáticas. Esta sencilla práctica estimula el nervio vago, responsable de la relajación, y mejora notablemente la digestión. El proceso de la comida debe ser tranquilo y consciente. Apague el teléfono, concéntrese en el sabor y la textura de los platos, y mastique cuidadosamente. Incluso puede poner un temporizador de 20 minutos para acostumbrarse a no comer deprisa.
Las horas de la tarde son el momento de desacelerar y prepararse para dormir. La luz azul de las pantallas de los dispositivos inhibe la producción de melatonina, la hormona del sueño, lo que interfiere con nuestro descanso. Por esta razón, una hora antes de acostarse se recomienda dejar de lado el teléfono y la televisión, y optar por un libro o una conversación tranquila con la familia. Crear un pequeño ritual relajante antes de dormir envía al cuerpo una señal clara de que es hora de descansar. Esto puede ser una taza de té calmante, algunas posturas sencillas de yoga o anotar en un diario tres aspectos positivos ocurridos durante el día.
Al implementar estas prácticas recomendadas, es importante evitar caer en la trampa del perfeccionismo. Los psicólogos advierten que exigir demasiado de uno mismo y esforzarse constantemente por ser productivo y positivo puede llevar al agotamiento emocional. Tratar de reprimir las emociones ‘negativas’, como la tristeza o la irritación, solo aumenta la tensión interna. Los especialistas aconsejan empezar poco a poco: elegir uno o dos hábitos que resulten más sencillos y agradables, e incorporarlos gradualmente a la rutina diaria. Lo fundamental es comprender los procesos que ocurren en el propio cuerpo. Cuando una persona toma conciencia de cómo su estilo de vida afecta su bienestar, adquiere una herramienta poderosa para gestionar su salud, avanzando hacia la medicina preventiva y convirtiéndose en su propio experto.












