
En España, los especialistas detectan cada vez más uno de los problemas típicos que se presentan en los vehículos diésel. Esta cuestión ganó atención gracias al mecánico Juanjo Jiménez, quien compartió en su página de TikTok España sus observaciones sobre los sonidos característicos que aparecen en el motor.
Según él, muchos propietarios de coches diésel se enfrentan a un ruido inusual que indica fallos en el funcionamiento de los inyectores. La causa radica en que las fijaciones de los inyectores están expuestas a cambios constantes de temperatura con el tiempo. Esto provoca que los espárragos que sujetan las piezas se vayan estirando poco a poco y los inyectores comiencen a desplazarse.
Como resultado de este proceso, parte de los productos de combustión sale al exterior a través del espacio entre el cilindro y el inyector. En la superficie alrededor de la pieza se forman rastros de hollín, lo que puede detectarse con una inspección visual. Esta situación es habitual en la mayoría de los motores diésel modernos que se utilizan en España.
El experto señala que acudir a un taller a tiempo permite evitar gastos importantes. Si el conductor reacciona ante la aparición de ruidos extraños y acude rápidamente al taller, la reparación resulta relativamente económica. Sin embargo, si se ignora el problema, el hollín sigue acumulándose, lo que encarece el trabajo y aumenta el volumen de los procedimientos necesarios.
En algunos casos, si la situación se prolonga, toda el área alrededor del inyector se cubre de una capa densa de carbonilla. Esto dificulta el desmontaje y la reparación, además de aumentar el costo del servicio. Jiménez destaca que estos casos no solo se dan en modelos concretos, sino en la mayoría de los vehículos diésel que circulan por el país.
Por ello, se recomienda a los propietarios de coches diésel prestar atención a cualquier cambio en el funcionamiento del motor. Un diagnóstico a tiempo y la pronta reparación de las averías pueden evitar consecuencias graves y asegurar el buen estado del vehículo.












