
En España existen estrictas restricciones para conductores de turismos y motocicletas en autopistas y vías rápidas. La velocidad máxima permitida en estos tramos es de 120 km/h. El control del cumplimiento de esta norma sigue siendo una prioridad para la Dirección General de Tráfico. Se recomienda encarecidamente a los conductores mantener la máxima concentración al volante para poder reaccionar a tiempo ante cualquier cambio en la situación de la carretera.
En los últimos días se ha anunciado el lanzamiento de un nuevo proyecto que podría suponer cambios significativos en la organización del tráfico. La dirección del organismo, encabezada por Pere Navarro, ha puesto en marcha un programa piloto en la autopista AP-7 a la altura de El Vendrell, en la provincia de Tarragona. Aquí se está implementando un sistema basado en inteligencia artificial que permite aumentar temporalmente el límite de velocidad hasta 150 km/h bajo determinadas condiciones.
Actualmente, el proyecto se encuentra en fase de pruebas. Para poder beneficiarse del límite elevado, es necesario cumplir una serie de criterios. Entre ellos se encuentran baja densidad de tráfico, ausencia de retenciones, buen estado del firme y condiciones meteorológicas favorables. Además, el software analiza el estilo de conducción. Si todos los parámetros cumplen con los requisitos, en los paneles electrónicos aparece un aviso permitiendo circular hasta 150 km/h en ese tramo concreto.
Iniciativas similares ya se están implementando en varios países europeos. Por ejemplo, en la República Checa, en un tramo de 60 kilómetros de la autopista D3 entre České Budějovice y Tábor, se permite circular con la misma velocidad máxima. Al mismo tiempo, en Francia, Italia y Australia el límite es de 130 km/h. En los Países Bajos, por el contrario, se debate la reducción de la velocidad máxima a 100 km/h en ciertas carreteras, aunque en algunas rutas se mantiene el límite anterior.
El experimento en Cataluña podría convertirse en un punto de partida para revisar los enfoques de regulación del tráfico en las autopistas de todo el país. Si las pruebas resultan exitosas, la medida podría extenderse a otras regiones de España.












