
Lisboa y el río Tajo han estado inseparablemente ligados durante siglos. Fue precisamente el río la cuna de la ciudad, su puerta al mundo y fuente de inspiración. Hoy, las vías acuáticas de la capital portuguesa ofrecen una oportunidad única para contemplar sus famosos paisajes desde una perspectiva completamente diferente, realizando un recorrido por las tranquilas aguas del Tajo.
Los turistas pueden elegir entre una amplia variedad de paseos fluviales: desde cruceros panorámicos al atardecer y visitas guiadas hasta recorridos privados y rutas temáticas. Estos viajes permiten disfrutar plenamente de la luz única de Lisboa, su arquitectura y su rica historia. Uno de los principales puntos de partida para estas aventuras es la totalmente renovada Estação Marítima Sul e Sueste. Este espacio histórico combina ahora su arquitectura original con una moderna zona de esparcimiento, donde se ubican terrazas con vistas al río y un centro de información dedicado al Tajo.
Entre los barcos que navegan por el río destacan auténticas joyas históricas. La fragata «D. Fernando II e Glória» (Fragata D.Fernando II e Glória) es el último gran navío portugués que surcó los mares impulsado únicamente por velas. Hoy ha sido convertida en un museo flotante, situado a solo media hora del centro de la ciudad. Sus interiores cuidadosamente restaurados transportan a los visitantes al ambiente de la vida marítima del siglo XIX. Otro orgullo de la flota fluvial es el tradicional barco «Varino Liberdade» (Varino Liberdade), construido en 1945. Combina su función de museo con la de barco turístico, ofreciendo de marzo a octubre rutas por la reserva natural del estuario del Tajo.
Quienes prefieren disfrutar de las vistas desde tierra firme deben visitar el Muelle de las Columnas (Cais das Colunas) en la Plaza del Palacio (Terreiro do Paço). Este lugar es considerado uno de los más emblemáticos de Lisboa. Sus escalones de mármol, que descienden directamente hasta el agua, y las dos columnas que le dan nombre, han sido durante siglos el escenario de recepciones de reyes y delegaciones importantes que llegaban a la ciudad por vía fluvial.
Para una inmersión más profunda en la cultura de la ciudad, se recomienda a los turistas adquirir la tarjeta Lisboa Card. Este pase turístico ofrece acceso gratuito a más de 50 museos y monumentos arquitectónicos, además de uso ilimitado del transporte público. Asimismo, la tarjeta concede descuentos de entre el 5% y el 50% en la entrada a atracciones, en tiendas y en diversos servicios. Gracias a ella, es posible acceder de manera fácil y rápida a lugares emblemáticos como el Palacio Nacional de Ajuda, el Museu Nacional do Azulejo o el Museu Nacional de Arte Antiga.












