
Las temperaturas veraniegas en España suelen alcanzar valores extremos, y un sistema de aire acondicionado en buen estado en el coche se convierte no solo en una cuestión de comodidad, sino en una necesidad para conductores y pasajeros. Cuando el sistema de refrigeración deja de funcionar, los trayectos se vuelven una prueba, especialmente con temperaturas de 40 grados.
Entre las principales razones por las que el aire acondicionado puede no cumplir su función, los expertos destacan varias causas frecuentes. En primer lugar, la falta de refrigerante. Con el tiempo, su nivel disminuye y el sistema pierde la capacidad de enfriar el aire de manera efectiva. Si no se ha recargado en varios años, es muy probable que este sea el origen del problema.
Otra causa común es el fallo del compresor. Esta pieza es responsable de la circulación del refrigerante y de generar la presión necesaria. Si el compresor deja de funcionar, el sistema ya no produce aire frío. También pueden producirse fallos en el ventilador, ocasionados tanto por averías eléctricas como mecánicas.
A veces el problema resulta menos grave: suciedad en los filtros, el evaporador o el condensador. El polvo y la suciedad que se acumulan en estos elementos dificultan la circulación normal del aire. En muchos casos, basta con una limpieza para que el aire acondicionado vuelva a funcionar correctamente, sin necesidad de acudir a un taller.
En condiciones de calor extremo, no solo es importante mantener una temperatura confortable en el interior del coche, sino también seguir las recomendaciones de seguridad. Los servicios de tráfico españoles aconsejan utilizar pantallas solares en el parabrisas, llevar gafas de sol polarizadas y revisar con atención el estado de las cortinillas laterales para no obstaculizar la visibilidad. Se recomienda a los conductores hacer paradas frecuentes para descansar y beber agua fresca para evitar la deshidratación.
Debe prestarse especial atención al estado técnico del vehículo. Revisar periódicamente la presión de los neumáticos ayuda a prevenir su desgaste prematuro, que se acelera con las altas temperaturas. También es fundamental controlar la temperatura del motor y evitar su sobrecalentamiento.
Si el aire acondicionado no elimina el vaho en los cristales, se puede recurrir a un método casero sencillo. Una mezcla de vinagre y agua aplicada en la superficie interior del cristal ayuda a eliminar rápidamente la condensación y mejora la visibilidad. Basta con rociar la solución y limpiar la superficie con un paño suave.
En la mayoría de los casos, los problemas con el aire acondicionado pueden resolverse por cuenta propia, especialmente cuando se trata de filtros o evaporadores sucios. Sin embargo, ante síntomas de fallos graves, como la rotura del compresor o fugas de refrigerante, es mejor acudir a un especialista. Un mantenimiento oportuno del sistema de refrigeración no solo garantiza confort durante el viaje, sino que también aumenta la seguridad en las carreteras de España durante la época más calurosa.












