
En España, los especialistas en mantenimiento de automóviles han señalado uno de los problemas más comunes que enfrentan los conductores: la aparición de vibraciones en el volante durante la marcha. Según ellos, este fenómeno suele estar relacionado principalmente con el estado de los neumáticos.
Los mecánicos automotrices indican que, ante la presencia de vibraciones en el volante, lo primero que se debe hacer es revisar detenidamente los neumáticos. Aunque a simple vista parezcan estar en buen estado, es importante comprobar si presentan irregularidades, deformaciones o desgaste desigual. Por ejemplo, si la parte central del neumático está más desgastada que los bordes, o si se observan abultamientos en la superficie, esto puede causar un desequilibrio y, en consecuencia, vibraciones.
Los expertos subrayan que estos defectos afectan la distribución del peso de la rueda. Como resultado, cambian los puntos de gravedad y, al circular a cierta velocidad, el vehículo empieza a vibrar. Esto es especialmente evidente en las ruedas delanteras, ya que están directamente conectadas con la dirección.
Para solucionar este tipo de problemas, los especialistas recomiendan realizar balanceos periódicos de las ruedas. En los talleres utilizan equipos especiales, como máquinas balanceadoras, para llevar a cabo este procedimiento. En ellas se colocan los neumáticos nuevos o reparados y luego se fijan pequeños contrapesos en la llanta para compensar diferencias de peso. Este proceso permite que la rueda gire de manera uniforme y reduce el riesgo de vibraciones.
Los mecánicos recomiendan no posponer la visita al taller al detectar los primeros signos de avería. Si el conductor nota que el volante comienza a vibrar, especialmente a ciertas velocidades, es necesario revisar los cuatro neumáticos, prestando especial atención a los delanteros. Si se detecta desgaste o deformaciones, el especialista indicará los siguientes pasos para solucionar el problema.
El control regular del estado de los neumáticos y el equilibrado oportuno ayudan a mantener la comodidad y la seguridad al conducir. En España, estas acciones se consideran una parte estándar del mantenimiento técnico, lo que permite evitar situaciones desagradables en la carretera.












