
A pesar del aumento de la popularidad de los coches eléctricos, en las carreteras de España siguen predominando los vehículos con motores de gasolina y diésel. Según los datos de 2025, en el país hay más de 33 millones de vehículos, y la mayoría de ellos utiliza combustible tradicional. En un contexto de subidas constantes en los precios de la gasolina y el diésel, la preocupación por el ahorro resulta especialmente relevante para los conductores españoles.
Muchos conductores ni siquiera sospechan que sus hábitos diarios al volante influyen directamente en el consumo de combustible. Dejar el motor encendido durante paradas prolongadas es uno de los errores más comunes. Si el vehículo permanece parado más de un par de minutos, se recomienda apagar el motor para evitar gastos innecesarios.
Un maletero o interior sobrecargado también incrementa el esfuerzo del motor. Cuanto más pesado es el coche, más combustible necesita para moverse. Por eso, conviene revisar regularmente si llevamos objetos innecesarios y evitar transportar carga superflua.
Las aceleraciones bruscas y frenadas repentinas provocan un consumo adicional de combustible. Una conducción suave no solo ayuda a ahorrar gasolina, sino que también prolonga la vida útil del vehículo.
Otro factor importante es la presión de los neumáticos. Si las ruedas no están lo suficientemente infladas, aumenta la resistencia a la rodadura y el motor debe trabajar más. Verificar la presión de manera regular contribuye a reducir el consumo de combustible y a mejorar la seguridad en la carretera.
El uso del aire acondicionado en días calurosos es una necesidad para muchos conductores en España. Sin embargo, su uso excesivo aumenta considerablemente el consumo de combustible. Durante los meses de verano, se recomienda combinar el aire acondicionado con otros métodos de ventilación para reducir la carga sobre el motor.
El estado técnico del vehículo también desempeña un papel clave. Filtros obstruidos, fallos en el motor y otros problemas provocan un aumento en el consumo de combustible. Un mantenimiento regular y el reemplazo oportuno de los consumibles ayudan a evitar gastos innecesarios.
Elementos aerodinámicos, como portaequipajes en el techo o ventanas abiertas, incrementan la resistencia al aire, especialmente a altas velocidades. Esto conlleva un consumo adicional de combustible. Si no es necesario, es mejor retirar los accesorios exteriores y mantener las ventanas cerradas al circular por carretera.
Si en el panel de instrumentos se enciende el indicador de revisión del motor, esto puede indicar problemas técnicos que afectan al consumo de combustible. En estos casos, se recomienda acudir al taller lo antes posible para un diagnóstico y reparación.
La antigüedad del vehículo también es relevante. Los modelos nuevos cuentan con motores más eficientes y sistemas de reducción de emisiones, lo que permite ahorrar combustible y disminuir el impacto ambiental. Por el contrario, los coches antiguos consumen más gasolina y contaminan más el aire.
La transición hacia los coches eléctricos en España avanza de forma gradual, pero la mayoría de los conductores todavía utiliza vehículos con motor de combustión interna. Seguir unas sencillas recomendaciones de uso puede ayudar a reducir el gasto en combustible y hacer los trayectos más ecológicos.











