
Con la llegada del verano en España, muchos residentes aprovechan para irse de vacaciones, optando por viajar en sus propios vehículos. Durante este periodo, los coches se someten a mayores exigencias: aumenta el kilometraje, y el calor junto con la conducción intensa por autopistas y carreteras secundarias aceleran el desgaste de los componentes principales.
Tras regresar del viaje, los expertos recomiendan no posponer la revisión técnica. Lo primero es verificar el sistema de frenos. Comprobar el estado de las pastillas y los discos ayuda a evitar la pérdida de eficacia en la frenada, algo especialmente relevante después de recorridos largos y frecuentes paradas en atascos.
El motor también requiere especial atención. Se aconseja revisar el nivel y la calidad del aceite, ya que con el calor pierde sus propiedades más rápidamente. Si el trayecto ha sido prolongado, conviene realizar un cambio de aceite o al menos rellenarlo hasta el nivel recomendado.
La iluminación del vehículo suele verse afectada por las vibraciones constantes y el uso prolongado. Las bombillas pueden fundirse sin que se note, por lo que conviene revisar el funcionamiento de todos los faros, luces de posición y de freno. Así se garantiza la seguridad en futuros desplazamientos, especialmente por la noche.
El sistema de refrigeración juega un papel clave en condiciones de altas temperaturas. Es necesario controlar el nivel y el color del líquido refrigerante. Si el líquido se ha oscurecido o está turbio, se recomienda sustituirlo para evitar el sobrecalentamiento del motor.
Los filtros de aire y de combustible también requieren un diagnóstico regular. El polvo y la suciedad acumulados durante el viaje pueden causar una disminución de la potencia y un aumento en el consumo de combustible. Los filtros limpios contribuyen al funcionamiento estable del motor y al ahorro de recursos.
La batería del coche está sometida a una carga adicional debido al uso intensivo del aire acondicionado y otros dispositivos eléctricos. Tras las vacaciones, es recomendable comprobar la carga de la batería y, si es necesario, realizar su mantenimiento.
No hay que olvidar la suspensión. Los baches, las irregularidades y los trayectos largos por carreteras congestionadas pueden provocar ruidos extraños o incluso daños. Es importante revisar los amortiguadores y otros elementos en busca de fugas y desgaste.
Las escobillas del limpiaparabrisas y el nivel de líquido en el depósito también requieren atención. Las lluvias de verano pueden sorprender, por lo que unos limpiaparabrisas en buen estado y una cantidad suficiente de líquido garantizarán una buena visibilidad en cualquier situación.
Revisar periódicamente todos estos componentes ayudará a evitar averías inesperadas y garantizará una conducción cómoda y segura durante toda la temporada.












