
En las afueras de Zaragoza existe un barrio que en su día fue un ejemplo de vida obrera para los empleados de una gran fábrica de automóviles. Hoy, este asentamiento se asemeja más a un territorio aislado, donde la falta de servicios básicos se ha convertido en un problema real para cientos de familias. No hay aceras y el único autobús pasa cada varias horas. Para las personas mayores y jóvenes sin carné de conducir, esto representa un reto diario.
La historia de este lugar comenzó a principios de los años 80, cuando General Motors (hoy Stellantis) eligió Figueruelas para construir su planta. Entonces, cientos de trabajadores, incluidos extranjeros, buscaban vivienda cerca de la fábrica. Así nació la urbanización cooperativa Setabia, perteneciente al municipio de Utebo. Las casas con jardines, construidas al estilo americano, prometían una vida tranquila lejos del bullicio urbano. Pero con el paso de las décadas, el aislamiento acabó siendo una desventaja.
Actualmente, en esta zona viven unas 400 personas. La mayoría son exempleados de la fábrica y sus familias. Al núcleo urbano más cercano hay seis kilómetros por una carretera sin aceras ni iluminación. Para muchos vecinos, sobre todo los mayores, la falta de infraestructuras se ha convertido en una auténtica trampa. Sin coche, salir del barrio es casi imposible y la carretera resulta peligrosa durante las horas punta por el intenso tráfico.
Problemas de infraestructuras
Las autoridades locales reconocen que en los últimos años la zona ha quedado fuera del foco de atención. Según Autobild, el municipio de Utebo y la ciudad de Zaragoza comparten la responsabilidad del mantenimiento de la carretera que conduce al pueblo. Sin embargo, ninguna de las partes se apresura a invertir en la ampliación de la calzada ni en la construcción de aceras. Los vecinos solicitan con frecuencia reparaciones y mejoras, pero solo reciben promesas.
En los últimos meses, la administración ha anunciado planes para sustituir la iluminación de la calle principal por modernas lámparas LED, renovar el parque infantil y reparar los baches en las carreteras. Sin embargo, estas medidas no resuelven el principal problema: la falta de una ruta peatonal segura hacia la ciudad. Además, parte de los gastos de mantenimiento de la infraestructura sigue recayendo sobre los propios vecinos, a pesar de que pagan impuestos como el resto de los ciudadanos.
La situación del transporte público genera un descontento especial. Hace un año se incorporó la primera línea de autobús, pero la frecuencia es de tres horas. Para quienes no pueden utilizar un coche particular, esto apenas mejora su día a día. En las horas punta, cuando los trabajadores van a la fábrica o regresan a casa, el tráfico se incrementa notablemente, lo que aumenta el riesgo para los peatones.
Aislamiento social
Los problemas de transporte e infraestructura hacen que los residentes se sientan aislados del resto de la ciudad. Los jóvenes que no tienen carnet de conducir se ven obligados a quedarse en casa o depender de sus padres. Las personas mayores enfrentan dificultades para acudir a tiendas, farmacias y centros médicos. Muchos señalan que el barrio pierde poco a poco atractivo para nuevas familias, y los antiguos vecinos cada vez piensan más en mudarse.
Las autoridades prometen mejoras, pero los cambios reales avanzan con lentitud. Los habitantes temen que, sin inversiones serias, la situación no cambiará. Destacan que el desarrollo industrial debe ir acompañado de una preocupación genuina por la calidad de vida, y no limitarse solo a los indicadores de producción. De lo contrario, ni siquiera las fábricas más modernas lograrán retener a la población en estos barrios.
Mirada al futuro
La aparición de nuevas industrias, como la gigafábrica de baterías de Stellantis y CATL, vuelve a poner el foco en este barrio. Se espera la llegada de nuevos trabajadores, lo que podría aumentar la presión sobre una infraestructura ya deficiente. Los residentes confían en que, por fin, las autoridades presten atención a sus problemas y lleven a cabo cambios reales, y no se limiten a medidas superficiales.
La cuestión sobre una distribución justa de los gastos entre los municipios y los residentes sigue sin resolverse. Muchos creen que solo un esfuerzo conjunto podría mejorar la situación. Por ahora, la comarca de Setabia es un ejemplo de cómo los grandes proyectos industriales pueden transformar la vida de toda una generación, aunque no siempre para bien.
Stellantis es uno de los mayores fabricantes de automóviles de Europa, nacido de la fusión entre PSA Group y Fiat Chrysler Automobiles. La compañía invierte activamente en el desarrollo de la movilidad eléctrica y en la construcción de nuevas infraestructuras de producción, incluidas las gigafábricas de baterías. La planta de Figueruelas, cerca de Zaragoza, se ha convertido en uno de los pilares de la industria española, proporcionando empleo a miles de personas e impulsando el desarrollo regional. Sin embargo, los retos relacionados con las infraestructuras y la calidad de vida en las áreas circundantes siguen siendo una preocupación para los habitantes locales.











