
Con la llegada del frío, cada vez más personas buscan no solo un lugar donde pasar la noche, sino un verdadero refugio para desacelerar el frenético ritmo diario. El deseo de escapar del bullicio, apagar el móvil y disfrutar del silencio junto al fuego se convierte en el principal objetivo de los viajes invernales. En el sur de España ha surgido una propuesta que transforma el invierno en una experiencia cálida y sosegada, permitiendo una desconexión auténtica.
Este concepto de descanso pausado ha cobrado vida en Cuevas de Kabila, un exclusivo complejo turístico ubicado en Benalúa, junto a Guadix, en pleno corazón de la Sierra Norte de Granada. Estas cuevas naturales restauradas combinan tradiciones centenarias con un moderno diseño, promoviendo la filosofía slow living o vida sin prisas. Cada alojamiento está concebido para disfrutar del silencio, el sueño profundo y las privilegiadas vistas a Sierra Nevada y al valle granadino, donde los amaneceres y atardeceres forman parte esencial de la experiencia.
El complejo, que funciona desde junio de 2024, ofrece una experiencia única. Vivir bajo tierra, relajarse frente a la chimenea y contemplar paisajes infinitos desde un rincón privado se ha convertido en uno de los planes más deseados para quienes valoran la tranquilidad y el confort. Cada cueva dispone de varias habitaciones, baños completos, cocina equipada, además de terraza privada con jardín y piscina propia. Sin embargo, el protagonista del invierno es la chimenea de leña, que inunda el espacio de calor y crea un ambiente especialmente acogedor.
El aislamiento natural de las cuevas garantiza una temperatura estable y un descanso reparador, intensificando la desconexión digital y promoviendo el bienestar. El complejo se encuentra junto al Geoparque de Granada, incorporado en 2020 a la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Esta proximidad brinda infinitas oportunidades para descubrir una naturaleza única.
Más allá del alojamiento, los alrededores invitan a adentrarse en la vida local y su gastronomía. A pocos minutos en coche se encuentra el gastrobar Pegote y la panadería artesanal de María Diesma, donde el pan ecológico y la repostería tradicional acompañan desayunos tranquilos. Cuevas de Kabila es también punto de partida para todo tipo de actividades: vuelos en globo, rutas de senderismo o en bicicleta, visitas guiadas al geoparque o miradores naturales, todo organizado de forma flexible y ajustándose a los intereses de cada viajero.
Este rincón de Granada ofrece una visión diferente de los viajes invernales: sin horarios estrictos, sin ruido ni la presión de los planes constantes. La hospitalidad personalizada y la creación de experiencias a medida refuerzan la sensación de estar en un lugar donde detenerse y disfrutar de lo esencial. Naturaleza, chimenea, paisaje y silencio se combinan para ofrecer un refugio que invita a viajar de forma más consciente.
Cabe destacar que el Geoparque de Granada, donde se encuentran estas viviendas únicas, abarca una extensa zona con uno de los paisajes desérticos más impresionantes de Europa. Es famoso por sus formaciones geológicas conocidas como “badlands” y por miles de casas cueva, o “trogloditas”, habitadas durante siglos. El reconocimiento de la UNESCO ha resaltado su extraordinario valor geológico y cultural. Este estatus impulsa el desarrollo del turismo sostenible en la región, atrayendo a viajeros interesados en la naturaleza, la historia y formas de vida singulares.












