
España no es solo playas bañadas por el sol y ciudades de historia milenaria. El país esconde verdaderos tesoros para los amantes de la naturaleza, especialmente en sus regiones del norte. Cantabria, con su combinación única de costa marina y majestuosas montañas, se convierte en un destino ideal para viajar, especialmente en otoño, cuando los paisajes locales se tiñen de colores vibrantes.
Para quienes buscan tranquilidad y vistas impresionantes, en pleno corazón montañoso de Cantabria, dentro del municipio de Soba, se extiende el parque natural Collados del Asón. Es un lugar donde es posible desconectar por completo del bullicio urbano y sumergirse en la naturaleza salvaje, disfrutando de su belleza pura y su tranquilidad.
El relieve único del parque es el resultado de siglos de trabajo de los glaciares, que dominaron esta zona al inicio del período cuaternario, hace más de dos millones de años. Su movimiento lento pero poderoso esculpió macizos de piedra caliza, cuyas cumbres hoy superan los 1.580 metros sobre el nivel del mar. Fue la erosión glaciar y los procesos kársticos posteriores los que crearon formaciones geológicas tan impresionantes como el circo glaciar de Hondojón, una de las joyas del parque. Todo este complejo montañoso forma parte de un gran macizo glaciar del este de Cantabria.
Esta zona obtuvo el estatus de área protegida en 1999, lo que permitió preservar sus ecosistemas únicos. Para apreciar plenamente la magnitud y la belleza de estas montañas, vale la pena recorrer la carretera que va desde La Gándara hasta Arredondo. Desde aquí parten numerosas rutas de senderismo, ideales para los aficionados al trekking. Una de las más populares sigue el curso del glaciar Bustalveinte, ofreciendo a los viajeros panorámicas impresionantes.
Pasear por el parque es sumergirse en densos bosques de hayas y abedules, que en otoño crean una paleta de colores espectacular. El cuadro lo completa el río Asón, que nace precisamente aquí. Su nacimiento es una cascada impresionante, donde el agua se precipita desde más de 50 metros de altura, generando un estruendo y un espectáculo fascinante. Es un lugar de energía y armonía natural que no deja indiferente a nadie. Visitar el parque Collados del Asón es una oportunidad para conectar con la historia ancestral de la Tierra, disfrutar del silencio y del aire puro de la montaña.












