La película reunió a 610.000 espectadores y recaudó 4,7 millones de euros en sus tres primeros días. Los premios de Cannes y San Sebastián ya han abierto su camino hacia los Oscar.
En sus tres primeros días en los cines, La bola negra reunió a 610.000 espectadores y recaudó 4,7 millones de euros. El resultado la coloca como el segundo mejor estreno del cine español de los últimos diez años, solo por detrás de Torrente presidente. La primera jornada había dejado unos 175.000 espectadores y entre 1,3 y 1,32 millones de euros, según estimaciones preliminares. La diferencia responde a que esos primeros datos todavía estaban sujetos a revisión.
El lanzamiento llegó después de una cadena de premios. En Cannes, Los Javis recibieron el premio a la Mejor Dirección. Después, la película pasó por Toronto y Sydney, donde obtuvo el Premio del Público.
La película llegó a 414 cines en su estreno, la mayor distribución de un lanzamiento español del año. En la primera jornada reunió aproximadamente a 175.000 espectadores, según los datos difundidos por la prensa especializada.
La Academia de Cine eligió La bola negra como representante española en la carrera a los Premios Oscar. La película llega a ese proceso con respaldo del público y de varios jurados. Ahora la campaña buscará trasladar ese impulso festivalero y comercial a Estados Unidos.
San Sebastián sumó otro récord. Tras su presentación en el Festival de cine de San Sebastián, la cinta recibió el Premio del Público Ciudad de Donosti con una puntuación de 9,40. Es la nota más alta lograda hasta ahora por una película española en esa categoría.
La historia recorre tres épocas. Su relato sobre un siglo de homosexualidad en España pasa por 1932, 1937 y 2017. Al principio, cada periodo parece independiente. Sus conexiones aparecen poco a poco hasta llegar a un desenlace común.
La campaña internacional también se está planteando como una apuesta de conjunto: Netflix presenta La bola negra como un proyecto coral y prepara una estrategia que contempla candidaturas interpretativas para distintos miembros de su reparto.
Por eso, el filme no depende de una sola trama lineal. Cada periodo ofrece una perspectiva distinta. El vínculo entre los personajes se vuelve visible a medida que avanza la narración y el final reorganiza lo que el espectador ha visto antes.
La forma de rodar también se sale de lo habitual. Javier Calvo y Javier Ambrossi filmaron en 35 mm, un formato que ahora solo se proyecta en tres cines de España. En uno de ellos, los dos directores participaron en un coloquio después de la película.
Durante ese encuentro explicaron cómo Álvaro Lafuente, conocido como Guitarricadelafuente, acabó interpretando al protagonista. Los Javis habían escrito el papel pensando en él y le presentaron el proyecto antes de terminar el guion. El cantante aceptó una tarea interpretativa especialmente exigente.
Javier Calvo contó también que Pedro Almodóvar leyó el guion y advirtió de la dificultad del personaje. Calvo recordó el trabajo de Almodóvar con cantantes como Rosario en Hable con ella y Miguel Bosé en Tacones lejanos. Para él, cantar también implica interpretar: cada decisión vocal y cada mirada cuentan una historia.
Lafuente participó incluso en la construcción dramática. En la película, su madre es la mujer asesinada durante un bombardeo. El actor aceptó usar esa situación para alcanzar el llanto de su personaje. La escena muestra el nivel de entrega que los directores buscaban para una obra sobre memoria histórica e identidad sexual.
La respuesta en taquilla confirmó lo que los festivales ya habían anticipado. Como ya recogía la cobertura de San Sebastián sobre el avance del cine español en el certamen, La bola negra acabó como el gran acontecimiento de aquella edición para el público. La Vanguardia y Box Office España señalaron que el interés había aparecido antes del estreno: las preventas superaron las registradas por La odisea y la película llegó a las salas con 414 copias. Fue el mayor lanzamiento español del año.
Los datos dibujan un estreno excepcional. La bola negra no se quedó en el circuito de festivales. También se convirtió en uno de los mayores lanzamientos españoles de la década y puso a Los Javis en la carrera hacia los Oscar. La película une una historia sobre un siglo de homosexualidad en España con una forma ambiciosa y una respuesta comercial contundente.