
La empresa estadounidense Blue Origin ha anunciado sus planes de enviar su primer módulo lunar automático Mark 1 al polo sur de la Luna a principios de 2026. El aterrizaje está previsto en la zona del cráter Shackleton, donde la nave deberá realizar un alunizaje suave sin intervención de tripulación. Este acontecimiento podría marcar un hito para la compañía, ya que hasta ahora Blue Origin no ha realizado misiones de esta naturaleza.
Si el lanzamiento tiene éxito, Blue Origin obtendrá una ventaja única en la carrera lunar, superando no solo a sus rivales directos, sino también a SpaceX, cuya misión Starship enfrenta retrasos. De lograrlo, la empresa podrá consolidar su posición como socio de NASA, que actualmente busca alternativas para llevar astronautas a la superficie lunar.
Competencia con SpaceX y nuevas oportunidades para NASA
En los últimos meses, NASA ha considerado cada vez más utilizar módulos lunares alternativos al Starship HLS, ya que el proyecto de Elon Musk afronta dificultades técnicas relacionadas con el repostaje en órbita. Esto abre el camino para que Blue Origin participe en la misión «Artemis III», que pretende devolver personas a la Luna por primera vez desde 1972.
La misión «Artemis III» se ha pospuesto varias veces y ahora está programada para 2028. Ante el temor de que China supere a EE. UU. en su programa lunar, NASA se ha visto obligada a acelerar la búsqueda de otras opciones. Gracias a sus soluciones tecnológicas y ambiciosos planes, Blue Origin se perfila como uno de los principales candidatos a suministrar módulos de aterrizaje lunar para astronautas estadounidenses.
Detalles técnicos y desafíos de la primera misión
Mark 1, con una altura superior a ocho metros, representa el primer paso hacia la creación de una versión más grande, el MK2. Sus dimensiones superan a las del histórico módulo lunar Apolo, lo que permitirá a la tripulación de futuras misiones permanecer en la superficie lunar hasta una semana, mucho más tiempo que lo logrado en expediciones anteriores.
Sin embargo, el aumento de tamaño también conlleva riesgos adicionales: durante el aterrizaje, la nave podría volcarse, especialmente en el terreno irregular del polo sur. En la primera misión Blue Moon Pathfinder, los ingenieros de Blue Origin planean probar todos los sistemas clave, desde los motores hasta el equipo de navegación. A bordo también se instalará el instrumento científico de la NASA, SCALPSS, que analizará la interacción del polvo lunar con los motores de aterrizaje.
Competencia global y lecciones de fracasos anteriores
Los últimos intentos de lograr un aterrizaje suave en la Luna han demostrado lo compleja que sigue siendo esta tarea incluso para las principales potencias espaciales. En 2023, la sonda rusa Luna-25 se estrelló, mientras que el módulo estadounidense Odysseus, de Intuitive Machines, aterrizó con dificultades, quedando de lado. Estos incidentes subrayan que el éxito de Blue Origin no está garantizado, a pesar de su alto nivel de preparación y soluciones innovadoras.
Mark 1 será lanzado por el potente cohete New Glenn, capaz de llevar hasta 3,3 toneladas de carga útil a la superficie lunar. Si las pruebas resultan exitosas, la empresa podrá ofrecer a la NASA una plataforma confiable para futuras expediciones tripuladas.
Recordatorio: lo que se sabe sobre Blue Origin y su fundador
Si no lo sabías, Blue Origin es una empresa aeroespacial privada fundada por Jeff Bezos, uno de los empresarios más reconocidos de la actualidad y exdirector general de Amazon. La compañía fue creada en el año 2000 y desde entonces desarrolla activamente tecnologías para vuelos suborbitales y orbitales, así como sistemas de lanzamiento y vehículos espaciales destinados a la exploración lunar y del espacio profundo. Blue Origin es conocida por su lema “Gradatim Ferociter” (“Paso a paso, con determinación”), que refleja su estrategia de avanzar de manera gradual pero firme hacia sus objetivos. En los últimos años, la empresa ha realizado con éxito una serie de pruebas con su nave suborbital New Shepard y trabaja también en el desarrollo del cohete pesado New Glenn, diseñado para colocar grandes cargas en órbita. A diferencia de SpaceX, Blue Origin apuesta por tecnologías reutilizables y por la colaboración con agencias gubernamentales, especialmente con la NASA. Jeff Bezos participa personalmente en la gestión estratégica de los proyectos, prestando especial atención a la seguridad y la innovación. La compañía compite activamente con otros actores privados del sector, buscando alcanzar posiciones de liderazgo en la exploración de la Luna y el espacio profundo. En los próximos años, Blue Origin planea ampliar su oferta de servicios, incluyendo misiones tripuladas y vuelos comerciales con fines científicos y de investigación. El éxito de la próxima misión lunar podría convertirse en un punto de inflexión tanto para la historia de la empresa como para la exploración espacial a nivel global.












