
La vida de Amparo Corsini, esposa de Manuel Falcó, es desde hace tiempo un ejemplo de cómo se puede permanecer en un discreto segundo plano incluso siendo parte de una de las familias aristocráticas más reconocidas de España. Su nombre rara vez aparece en la prensa social y sus fotografías son auténticas rarezas. Sin embargo, es difícil sobreestimar la influencia de esta mujer en la organización familiar y en las tradiciones del clan Falcó. Tras trasladarse a Londres, prácticamente desapareció del radar de los periodistas españoles, aunque sigue manteniendo estrechos lazos con Madrid, donde la familia posee una casa junto al Jardín Botánico.
Según informa Divinity, Amparo Corsini nació en el seno de una familia de empresarios de éxito vinculados a la importante constructora Corsán. Sus padres, Carlos Corsini Alonso y Amparo Montero Vargas-Zúñiga, sentaron las bases del negocio familiar que se convirtió en uno de los emblemas del crecimiento económico de España. La boda de Amparo y Manuel Falcó en 1999 fue uno de los acontecimientos más destacados del año: la ceremonia tuvo lugar en la capilla familiar Casa de Vacas y la novia sorprendió a los invitados con un elegante vestido de Lorenzo Caprile y una espectacular llegada en un carruaje tirado por cuatro caballos.
A pesar de un inicio matrimonial lleno de lujo, la pareja pronto optó por una vida lo más privada posible. Tras el nacimiento de sus tres hijos — Carlos, Manuela y Mariana — Amparo decidió apartarse de su carrera profesional para centrarse en la familia. Antes de esto, trabajó casi una década en el departamento de publicidad de Vogue y también acumuló experiencia en Antena 3 y Canal Plus. Mudarse a Londres le permitió cambiar el ritmo de vida: allí estudió humanidades y se dedicó a la crianza de sus hijos, sin dejar de lado su pasión por el arte y la moda.
Vínculo con Madrid
A pesar de vivir en el Reino Unido, Amparo Corsini regresa con frecuencia a Madrid. No se pierde eventos culturales clave como la feria de arte contemporáneo ARCO o estrenos en el Teatro Real, donde suele aparecer acompañada de su marido. Estas apariciones poco habituales siempre generan expectación entre la alta sociedad, ya que los Falco-Corsini son conocidos por su gusto y discreción. Entre sus amigos, Amparo es apreciada por su capacidad para organizar fiestas inolvidables: su 40 cumpleaños, inspirado en ‘El Gran Gatsby’ y celebrado en el Palacio March, sigue siendo recordado como uno de los acontecimientos más elegantes de la temporada.
La familia mantiene lazos con la élite española: entre los invitados a las celebraciones de Amparo siempre se pueden ver a reconocidos representantes de la aristocracia y el mundo empresarial, como Alejandra Rojas, Laura Vecino y Samantha Vallejo-Nágera. Sin embargo, la anfitriona prefiere mantenerse en un segundo plano, no concede entrevistas ni gestiona cuentas públicas en redes sociales. Esta forma de vida la distingue dentro del clan Falcó, donde exponerse públicamente suele ser parte de la tradición familiar.
Vida personal y valores
La elección de dar prioridad a la familia y la privacidad fue una decisión consciente para Amparo Corsini. No busca la fama, y prefiere la tranquilidad y la armonía en el hogar. En Londres, el matrimonio lleva una vida sosegada, volcados en la educación de sus hijos y manteniendo las tradiciones forjadas en España. Al mismo tiempo, Amparo no pierde el interés por el arte: es habitual verla en exposiciones y eventos culturales, donde encuentra inspiración para nuevas ideas.
A diferencia de la hermana del marido, Tamara Falcó, que participa activamente en la vida social y mediática, Amparo ha elegido otro camino. Su nombre raramente aparece en los titulares, pero personas como ella son clave para mantener la continuidad y solidez de los valores familiares. Según informa Divinity, incluso tras muchos años residiendo en el extranjero, sigue siendo una figura relevante para la aristocracia española, conservando lazos y tradiciones que dan forma a la élite contemporánea.
Amparo Corsini es miembro de una antigua familia española cuya historia está estrechamente ligada al desarrollo del sector de la construcción en el país. Sus padres fundaron la empresa Corsán, que llegó a ser uno de los principales actores del mercado. Amparo se formó en humanidades y destacó en el ámbito de la publicidad y los medios antes de dedicarse a su familia. Su trayectoria vital es un ejemplo de cómo combinar tradiciones, intereses personales y valores contemporáneos, manteniéndose al mismo tiempo fuera del foco de la opinión pública.












