
En la temporada de verano de 2025, en las calles de las capitales mundiales de la moda, desde Nueva York hasta Madrid, se consolidó una tendencia clara: el regreso de los vestidos mini. Influencers y celebridades apuestan por siluetas cortas, demostrando que el estilo y la comodidad pueden ir de la mano durante el calor. Esta tendencia ofrece opciones frescas y atrevidas para el vestuario diario, que se adaptan fácilmente a diferentes situaciones.
Un ejemplo a nivel internacional lo marca la actriz Natalie Portman, vista en las calles de Nueva York con un estilo que podría definirse como elegancia contenida. Ella eligió un vestido mini estructurado en tono gris, inspirado en la estética militar. El modelo, con cuello clásico y una hilera de botones en la parte frontal, destaca por su corte entallado y falda acampanada, lo que aporta ligereza y dinamismo a la silueta. El look se completaba con zapatos blancos cerrados de tacón medio, gafas de sol con montura retro y un peinado natural. Este conjunto demuestra cómo la estética army puede lucir femenina y desenfadada en un entorno urbano.
Las modelos españolas también se suman activamente a esta tendencia, aportando sus propias interpretaciones. Marta Ortiz presentó el look ideal para el verano mediterráneo. Su elección fue un minivestido blanco de corte recto con tirantes finos, adornado con bordado suizo (bordado suizo), que remite a la moda tradicional de Ibiza en estilo Adlib (moda Adlib). El tono claro del vestido resalta el bronceado y aporta una sensación de frescura. Como accesorios, la modelo optó por unas sandalias planas blancas, un bolso de rafia trenzada con detalles de colores y un sombrero tipo panamá en color arena, el accesorio clave de la temporada para protegerse del sol.
Otra modelo española, Clara Muniz, apostó por uno de los tonos más virales de la temporada: el delicado amarillo mantequilla (butter yellow). Se presentó con un vestido-blazer sin mangas de este color. El corte estructurado con énfasis en la cintura y una hilera de botones resalta la figura sin sacrificar la comodidad. Los toques finales fueron un bolso baguette con estampado gráfico en blanco y negro y sandalias de tacón cuadrado con un diseño llamativo. Este look es un claro ejemplo de equilibrio entre elegancia y detalles audaces.
La popularidad de los minivestidos se debe a su versatilidad. Se pueden combinar con una amplia variedad de calzado, desde sandalias planas y bailarinas hasta zapatos de plataforma. En las noches frescas o en entretiempo, el look se completa fácilmente con una chaqueta, blazer o cárdigan, haciendo de esta prenda veraniega un elemento básico para varias temporadas.










