
Para la reina de España, el Premio Princesa de Asturias no es simplemente otro acto oficial. Es un regreso a su tierra natal, Oviedo, y una excelente oportunidad para reafirmar su estatus como una de las mujeres más elegantes de Europa. Año tras año, sus apariciones en la alfombra azul son tema de conversación y sus vestidos marcan tendencia. Ya sea como princesa o en su papel de reina, Letizia siempre elige su atuendo para esta ceremonia con especial esmero, convirtiendo cada una de sus apariciones en un auténtico evento de moda.
Basta recordar el año 2022, cuando el mundo apenas empezaba a recuperarse tras la pandemia. Su aparición con un vestido de Carolina Herrera causó sensación. No era simplemente un atuendo, sino una verdadera obra de arte: la parte superior, decorada con flores voluminosas, perlas y lentejuelas, creaba un efecto impresionante. Al mismo tiempo, la falda negra de corte recto no restaba protagonismo al detalle principal. El look se completó con delicados pendientes en forma de flor, que destacaban gracias al recogido bajo de su cabello, y un maquillaje llamativo con énfasis en los ojos. Todo ello conformó una imagen armoniosa y memorable.
Un año antes, en 2021, la reina optó por el color negro, quizás para no eclipsar a su hija, la princesa Leonor, que cada año adquiere un papel más destacado en la ceremonia. Sin embargo, incluso vestida de negro y con sobriedad, logró causar impresión. Eligió la firma española The 2nd Skin CO y un vestido cuyo corte evocaba el legendario New Look de Dior. El corpiño ajustado sin mangas y la falda midi con vuelo, remarcada por un fino cinturón, creaban una silueta increíblemente femenina. Las joyas familiares —una pulsera de diamantes y los famosos pendientes chandelier— aportaban un toque especial al conjunto, brillando incluso más que los flashes de las cámaras.
No se puede dejar de mencionar la época en la que el diseñador Felipe Varela era el favorito de la reina. En 2018 apareció con una de sus creaciones más exitosas: un vestido de sofisticada tela brocada. La silueta era bastante sencilla: mangas cortas, escote redondo y largo midi. Pero fue precisamente la textura del tejido y el corte impecable lo que convirtió este look en un referente de elegancia. Aquella noche todo fue perfecto: el peinado liso con raya lateral y el maquillaje atrevido que realzaba sus pómulos. Esa aparición consolidó definitivamente su estatus como referente de la moda.
Sin embargo, incluso los iconos de estilo pueden cometer errores. En 2019, la reina eligió para la ceremonia un vestido de su querido color rojo, que sin duda le favorece. El diseño de Felipe Varela, con escote en V y falda fluida, le quedaba impecable. Pero había un detalle que impidió que el conjunto fuera perfecto. Todo estaba en el calzado. Los zapatos rojos con tira en el tobillo, combinados con el largo midi, acortaron visualmente las piernas y restaron elegancia a la silueta. Parece que la lección fue aprendida: desde entonces, la reina evita estos modelos y prefiere calzado que deja el tobillo al descubierto, logrando un efecto de piernas más largas y esbeltas.












