
Excavaciones arqueológicas al pie del monte Hora (Mount Hora) en Malaui sacaron a la luz los restos de una mujer que permaneció enterrada durante casi diez mil años. Los huesos muestran rastros de fuego y ceniza, así como indicios de un complejo ritual funerario, lo que convierte este hallazgo en algo único tanto para el periodo como para África y el mundo.
Descubrimiento y contexto arqueológico
Fragmentos del esqueleto de una mujer adulta (estimada entre 18 y 60 años) fueron hallados en una capa de huesos carbonizados y ceniza. El análisis reveló que el cuerpo fue desmontado y quemado en una gran hoguera que requirió una cantidad considerable de combustible: alrededor de 30 kg de ramas secas, hojas y hierba.
HOR-1 como centro de actividades rituales
El sitio de excavación, identificado como HOR-1, fue utilizado para ceremonias funerarias durante unos ocho mil años. Allí se encontraron restos de al menos once personas, pero solo en el caso de una mujer se observaron señales de cremación. Los huesos muestran cortes y desplazamientos durante la quema. El cráneo y los dientes faltan, lo que podría indicar su uso en otros rituales de memoria o veneración ancestral.
Estructura del ritual
El ritual implicó el desmontaje del esqueleto antes de la cremación y varias hogueras encendidas en el mismo lugar. La complejidad del rito sugiere acciones colectivas, planificación y gestión de recursos, así como formas tempranas de honrar a los difuntos que contribuyeron a la identidad de la comunidad.
Comparación con otras cremaciones antiguas
El hallazgo junto al monte Hora es único en el contexto mundial:
En Australia, las huellas más antiguas de cremación humana datan de hace unos 40 mil años, aunque no se ha encontrado la pira funeraria.
En Alaska, hace aproximadamente 11,5 mil años, se incineró a un niño, pero no hay registros de cremaciones de adultos.
En el Levante, rituales similares aparecieron solo varios miles de años después.
Memoria y continuidad
HOR-1 era un lugar permanente de actividad ritual al que las personas regresaban durante varias generaciones. Encender la pira y celebrar ceremonias en el mismo sitio evidencia la preservación de la memoria colectiva y el fortalecimiento de los lazos entre generaciones.
Investigaciones actuales
Durante décadas se han realizado excavaciones arqueológicas, entre las que destaca el equipo dirigido por Jessica Cerezo-Román de la Universidad de Oklahoma. Sus investigaciones aportan nuevos datos sobre aspectos poco conocidos de la antigua cultura africana, permitiendo reconstruir prácticas sociales y rituales de los cazadores-recolectores.
Importancia del hallazgo
El descubrimiento al pie del monte Hor demuestra la existencia de prácticas rituales complejas entre los antiguos mucho antes de la aparición de la agricultura y los asentamientos permanentes. La cremación ancestral atestigua el trabajo colectivo, el respeto hacia los difuntos y la conformación de una identidad comunitaria, lo que aporta nuevas evidencias al estudio de las primeras culturas humanas.












