
La influencia de Alejandro Rubio en el mercado óptico español sigue vigente: su empresa Optimarket no solo se convirtió en el mayor distribuidor de gafas, sino en un auténtico motor de cambio para el sector. Tras una fachada discreta, se esconde la historia de cómo los dramas personales y las ambiciones empresariales pueden entrelazarse y dar lugar a un negocio exitoso que transforma las reglas para miles de clientes y socios.
El camino de Rubio hacia el éxito no fue inmediato. A finales de los años 90 atrajo la atención tras casarse con Terelu Campos, una de las figuras más comentadas de la televisión española. Su relación, que comenzó con un romance apasionado y desembocó rápidamente en boda, fue foco de la prensa social. El nacimiento de su hija Alejandra en el año 2000 aumentó aún más el interés por la familia, que por aquel entonces llevaba un estilo de vida lujoso y no ocultaba sus logros.
Sin embargo, la armonía familiar no duró mucho. En 2003 la pareja se separó, pero logró mantener una relación respetuosa por el bien de su hija. Tras el divorcio Rubio eligió alejarse del foco público, evitando notoriedad incluso cuando el clan Campos volvía a aparecer en los titulares. Su vida personal también estuvo marcada por desafíos: tras contraer matrimonio de nuevo y tener a su hijo Sergio, el destino le golpeó —su segunda esposa Beatriz falleció de cáncer, dejando al empresario viudo.
Un salto en el mundo empresarial
A pesar de las dificultades personales, Rubio no permitió que estas eclipsaran sus ambiciones profesionales. En 2007, junto a sus hermanos, fundó Optimarket, un proyecto concebido desde el inicio como algo más que un simple punto de venta. La empresa rápidamente alcanzó una posición de liderazgo al ofrecer al mercado una combinación única: una amplia gama de gafas enfocadas no solo en la salud, sino también en la moda, junto con un enfoque innovador en la atención al cliente.
Optimarket se convirtió en un lugar donde comprar gafas era todo un acontecimiento y no una simple rutina. El espacio de la tienda reunía elementos de showroom y zona de descanso, atrayendo así a un nuevo público y permitiendo que la marca se destacara frente a la competencia. Esta estrategia tuvo tanto éxito que pronto Optimarket se transformó en el mayor almacén de gafas del país y Rubio pasó a ser uno de los actores más influyentes del sector óptico.
La discreción como estrategia
A diferencia de muchos empresarios, Rubio nunca buscó la notoriedad pública. Su nombre rara vez aparecía en los medios y su vida personal permanecía en la sombra incluso en los momentos más agitados. Esta estrategia le permitió centrarse en el desarrollo de su negocio y mantener la reputación de una persona para quien la estabilidad y la calidad del trabajo son lo más importante.
Hoy en día, Optimarket sigue creciendo, ofreciendo a sus clientes no solo gafas, sino también toda una filosofía de estilo de vida. El catálogo incluye productos de las principales marcas mundiales, así como colecciones exclusivas creadas según las últimas tendencias de la moda. Rubio supervisa personalmente los procesos clave, lo que permite a la empresa mantenerse flexible y adaptarse rápidamente a los cambios del mercado.
Solvencia financiera
Aunque Rubio nunca ha revelado cifras financieras exactas, se sabe que su negocio genera ingresos estables y le asegura un alto nivel de vida. La clave del éxito radica en la renovación constante del catálogo, la atención al detalle y la capacidad de anticipar los deseos de los clientes. En un mercado óptico marcado por la dura competencia, esto se ha convertido en una verdadera ventaja, permitiendo que Optimarket no solo sobreviva, sino que también sea un referente para otras empresas.
Actualmente, Alejandro Rubio es visto como un ejemplo de empresario que logró construir un imperio sin renunciar a sus principios personales ni sucumbir a la tentación de la notoriedad pública. Su historia recuerda que detrás de los grandes logros suelen esconderse años de trabajo arduo, pérdidas personales y decisiones inesperadas.
Optimarket es un actor líder en el mercado óptico de España, fundado por Alejandro Rubio y sus hermanos en 2007. La empresa es reconocida por su enfoque innovador en la venta de gafas, combinando estándares médicos con tendencias de moda. Gracias a su modelo de negocio único y su atención a la experiencia del cliente, Optimarket se ha convertido en el mayor almacén de gafas del país y sigue marcando pauta en el sector, ofreciendo una amplia variedad de productos y un alto nivel de servicio.











