
En los próximos meses, el destino de la industria automotriz de Valencia podría transformarse radicalmente. La fábrica de Ford en Almussafes se ha convertido en el foco de atención de varios grandes consorcios automovilísticos chinos. Ante la caída de la producción y la incertidumbre sobre los nuevos modelos, el gigante estadounidense se ve obligado a buscar soluciones poco convencionales para mantener los puestos de trabajo y la actividad de la planta. Las marcas chinas, por su parte, ven aquí una oportunidad para afianzarse en el mercado europeo, sorteando las estrictas barreras arancelarias.
Un escenario que hace poco parecía poco probable, hoy se debate al más alto nivel. Ford mantiene negociaciones con Geely y Changan, dos de los mayores actores chinos que llevan tiempo buscando una plataforma para producir localmente en España. Si el acuerdo avanza, la planta de Almussafes podría convertirse en la primera del país donde se ensamblen vehículos de varias marcas globales bajo un mismo techo.
Negociaciones e intereses
Geely, propietaria de marcas tan reconocidas como Volvo y Polestar, ya ha expresado en varias ocasiones sus ambiciones en Europa. Ahora, la compañía está cerca de llegar a un acuerdo con Ford para compartir las instalaciones de producción en Valencia. Para la firma estadounidense, esto supone una forma de compensar en parte la disminución del volumen de fabricación, mientras que para los chinos representa una oportunidad real de esquivar los aranceles europeos y acelerar su entrada en el mercado.
Changan, el segundo aspirante, tampoco es nuevo en la colaboración con Ford. Su empresa conjunta en China opera exitosamente desde hace más de dos décadas, produciendo modelos populares para el mercado local. Ahora, Changan baraja tres escenarios: ensamblar sus propios vehículos en la planta de Ford, construir una fábrica independiente o adquirir una marca europea con infraestructura ya establecida.
Retos y riesgos
Sin embargo, el camino hacia un acuerdo no es tan sencillo como podría parecer. A pesar del interés mutuo, las partes aún no están dispuestas a compartir tecnologías ni know-how. Se trata únicamente de un uso compartido de las líneas de producción, sin integración de soluciones de ingeniería. Este enfoque ayuda a minimizar riesgos, pero deja abierta la cuestión sobre una estrategia a largo plazo.
Al mismo tiempo, las autoridades locales de Valencia preparan activamente la infraestructura para la posible llegada de nuevos inversores. Ya se han reservado 600 mil metros cuadrados de terreno junto a la planta de Ford, donde podría instalarse una nueva base de producción para empresas chinas. Se espera que el terreno esté totalmente preparado para mayo, lo que acelerará notablemente el proceso de toma de decisiones.
Competencia y perspectivas
El proyecto también despierta el interés de MG, una marca de origen británico que desde hace tiempo está bajo control chino. Sin embargo, según la información disponible, Ford no tiene prisa en abrirle las puertas a este jugador y prefiere centrarse en las negociaciones con Geely y Changan. La razón es sencilla: los estadounidenses buscan socios que no solo puedan aprovechar la capacidad de producción, sino que tampoco se conviertan en competidores directos en los mercados clave.
Para los fabricantes chinos, la localización en España no solo implica ahorrar en aranceles, sino también la posibilidad de responder más rápido a las demandas de los consumidores europeos. En un contexto donde el mercado de vehículos eléctricos evoluciona a gran velocidad, la flexibilidad y la rapidez se vuelven factores clave para el éxito. Si el proyecto se concreta, los vehículos de Geely y Changan podrán llegar al mercado sin costes adicionales, lo que los hará aún más competitivos en precio.
El futuro de la fábrica
Actualmente, la planta de Ford en Almussafes opera a un ritmo mínimo, produciendo únicamente el Ford Kuga. Las expectativas están puestas en el lanzamiento de un nuevo SUV híbrido en 2027, pero hasta entonces la factoría necesita nuevos pedidos. Las negociaciones con las empresas chinas pueden convertirse en un salvavidas para cientos de empleados y toda la cadena de proveedores en la región.
Paralelamente, el ayuntamiento y las autoridades regionales hacen todo lo posible para atraer inversores de Asia. La prioridad es crear condiciones para una rápida integración de nuevas plantas y mantener el estatus de Valencia como uno de los centros de la industria automovilística europea. La decisión sobre el futuro de la fábrica podría tomarse en los próximos meses, y de ella depende no solo el futuro de Ford, sino de todo el sector en España.
Geely es uno de los mayores grupos automovilísticos privados de China, fundado en 1986. La empresa invierte activamente en el desarrollo de vehículos eléctricos y posee reconocidas marcas como Volvo, Polestar y Lotus. En los últimos años, Geely ha ampliado su presencia en Europa, abriendo centros de investigación y firmando alianzas estratégicas con destacados fabricantes mundiales. Si se concreta el acuerdo con Ford, el grupo podrá fortalecer notablemente su posición en el mercado europeo y acelerar la implantación de nuevas tecnologías en la producción en masa.












