
El apoyo estatal a los vehículos eléctricos en España vuelve a estar en el centro del debate: el nuevo plan Auto+ con un presupuesto de 400 millones de euros promete impulsar la demanda, pero en la práctica deja a muchos compradores fuera. Renault, al igual que otros fabricantes, se ve obligado a navegar entre la burocracia y los límites de precios para no perder clientes. Las subvenciones resultan atractivas, pero obtenerlas no es tarea fácil. Especialmente si consideramos que incluso entre los modelos de Renault no todos podrán beneficiarse de la generosidad gubernamental.
Mientras los funcionarios anuncian con entusiasmo el apoyo a la flota “verde”, la realidad resulta mucho más prosaica: los límites de precio, los requisitos sobre el lugar de ensamblaje e incluso el origen de las baterías convierten el proceso en un verdadero desafío. Como resultado, parte de los compradores se ve obligada a elegir entre la configuración deseada y la posibilidad de acceder a la subvención. Y es que, en medio del auge de los eléctricos en Europa, donde por ejemplo, los fabricantes chinos ya imponen sus reglas al mercado, las iniciativas españolas parecen un intento de subirse a un tren que ya está en marcha.
Criterios y restricciones
Auto+ no es simplemente repartir dinero a todos los interesados. El programa contempla tres criterios clave que determinan el monto de la subvención. Primero, el tipo de vehículo: los coches eléctricos pueden optar al 50% de la cantidad máxima, mientras que los híbridos y eléctricos de autonomía extendida reciben el 25%. Segundo, el precio: si el coche cuesta hasta 35.000 euros, se añade un 25% extra; si está entre 35.000 y 45.000 euros, solo un 15%. Cualquier vehículo más caro queda automáticamente fuera de la lista de beneficiarios. Tercero, el lugar de fabricación: si el coche se ensambla en Europa, suma un 15% adicional; si la batería también es europea, otros 10% más.
En teoría, el esquema parece lógico, pero en la práctica genera muchas paradojas. Por ejemplo, los modelos populares con equipamiento ligeramente superior o algunas opciones extra rápidamente superan el umbral de precio y pierden el derecho a la ayuda. Los compradores se ven obligados a recortar gastos en todo para no quedarse sin apoyo. Y los fabricantes, por su parte, buscan la manera de ajustarse a las reglas sin perder el atractivo de su oferta.
Modelos Renault: quién está en la jugada
En la gama de Renault hay siete modelos que formalmente cumplen con los requisitos de Auto+. Seis de ellos son coches cien por cien eléctricos y uno es híbrido. Todos se montan en Europa: Francia, Eslovenia y España. Las baterías también son europeas, lo que permite optar a los máximos incentivos. Pero incluso así, no todo es tan favorable.
Renault Twingo es un coche eléctrico compacto con una autonomía de 261 km y un precio desde 18.358 euros. Todo es sencillo: la subvención máxima es de 4.500 euros. Renault 5 E-Tech — 95 CV, 310 km, 23.821 euros — también recibe el máximo. El Renault 4 E-Tech, pese a su estatus de SUV y con un precio de 28.719 euros, encaja en los límites. El Megane E-Tech (160 CV, 468 km, 35.340 euros) y el Scenic E-Tech (desde 35.696 euros) ya están al borde: solo les corresponden 3.825 euros. Kangoo y Grand Kangoo, curiosamente, por superar los 35.000 euros de precio, reciben esa misma cantidad. Mientras que el Rafale, el único híbrido de la lista, con un precio cercano a los 49.000 euros, queda sin apoyo alguno: el gobierno ha decidido que estos vehículos no merecen ayuda.
Consecuencias reales
Toda esta acrobacia burocrática obliga a los compradores a calcular cada paso con precisión. ¿Quieres tapicería de cuero o un sistema multimedia avanzado? Prepárate para perder la subvención. Los fabricantes, por su parte, se ven forzados a recortar equipamientos o lanzar versiones especiales para no quedarse fuera del programa. Al final, en vez de incentivar de verdad el mercado, el Estado pone barreras adicionales.
En contraste con las tendencias europeas, donde los coches eléctricos son cada vez más accesibles y la competencia crece mes a mes, el enfoque español parece un intento de mantener el statu quo. Máxime cuando en China los eléctricos ya se venden al precio de los vehículos de gasolina y los fabricantes europeos se ven obligados a ponerse al día. El mercado español corre el riesgo de quedarse rezagado si no revisa su política de apoyo a las nuevas tecnologías.
Renault es uno de los fabricantes de automóviles más antiguos y reconocidos de Europa, fundado en 1899. La compañía es conocida por sus innovaciones y su participación activa en el desarrollo del segmento de vehículos eléctricos. En los últimos años, la marca apuesta por tecnologías ecológicas y la localización de la producción, lo que le permite participar en programas de apoyo nacional. A pesar de todas las dificultades, Renault sigue ampliando su gama de coches eléctricos, buscando adaptarse a las nuevas demandas del mercado y las expectativas de los clientes.












