
En el ámbito científico ha surgido un nuevo debate: arqueólogos han puesto en duda la idea de que los primeros representantes del género Homo llegaron al sureste de Europa hace casi dos millones de años. El motivo de la controversia fueron los materiales hallados en el yacimiento rumano de Grănceanu, considerados anteriormente como una de las pruebas clave a favor de la temprana migración de los homínidos a los Balcanes. Sin embargo, un análisis reciente de estos hallazgos ha llevado a los especialistas a revisar sus conclusiones previas y cuestionar su fiabilidad.
A principios de 2025, un grupo de investigadores publicó los resultados del estudio de huesos de animales hallados en Grănceanu en la década de 1960. Según las estimaciones actuales, estos restos tienen aproximadamente 1,95 millones de años. En algunos de los huesos se identificaron marcas que podrían haber sido hechas por herramientas primitivas. Esto llevó a suponer que los humanos antiguos ya se habían asentado en esta región en aquel entonces. Sin embargo, un equipo independiente de arqueólogos de Alemania y Países Bajos, liderado por el profesor Wil Roebroeks de la Universidad de Leiden, decidió verificar estos datos.
Marcas cuestionables
Los expertos analizaron minuciosamente cerca de cinco mil huesos hallados en Granchanu y concluyeron que solo en una veintena de ellos pueden observarse posibles rastros de herramientas. Además, únicamente en siete casos estas marcas realmente recordaban cortes que podrían haber sido provocados por seres humanos. El resto de los daños podría haberse producido perfectamente por procesos naturales, como el contacto de los huesos con sedimentos o la presión del terreno.
Además, los arqueólogos destacaron la ausencia en Granchanu de otros indicios de presencia de homininos. No se encontraron restos humanos ni herramientas de piedra. Esto debilita considerablemente la hipótesis de que los humanos sean los responsables de las misteriosas marcas en los huesos de animales. A esto se suma que no se conservaron detalles importantes sobre el desarrollo de las excavaciones ni sobre las condiciones de hallazgo, lo que dificulta la reconstrucción de los hechos ocurridos en este lugar hace casi dos millones de años.
Problemas con la datación
Otro motivo de escepticismo son los métodos utilizados para fechar los huesos y analizar las marcas en ellos. Como material comparativo, los investigadores recurrían a menudo a huesos frescos en lugar de fósiles, lo que podría haber llevado a conclusiones erróneas. Además, los cortes encontrados diferían notablemente de las marcas similares halladas en huesos del famoso desfiladero de Olduvai (Olduvai Gorge) en África, donde la presencia de antiguos humanos no ofrece dudas.
Como resultado, el grupo independiente concluyó que, hasta el momento, no existen pruebas convincentes de que los homínidos realmente habitaran en Grencanu hace casi dos millones de años. Según su opinión, este yacimiento no puede ser considerado aún un sitio arqueológico, y los huesos hallados no constituyen evidencia de la presencia humana antigua.
El contexto eurasiático
A modo de comparación, en Dmanisi (Georgia), los arqueólogos encontraron no solo herramientas de piedra primitivas, sino también cinco cráneos de Homo erectus, lo que permitió datar con precisión su antigüedad en unos 1,8 millones de años. Estos hallazgos son considerados pruebas irrefutables de la temprana salida del ser humano de África y su expansión por Eurasia.
Periódicamente aparecen noticias sobre otros hallazgos antiguos en Europa y Asia, aunque la mayoría no resiste el escrutinio científico. Por ejemplo, en 2022 se halló en Orozmani (Georgia) un diente humano de unos 1,8 millones de años, y recientemente se ha descubierto allí mismo una mandíbula fósil. Sin embargo, este tipo de hallazgos sensacionales son escasos y cada uno de ellos genera intensos debates en la comunidad científica.
Batallas arqueológicas
La historia de Grencanu es otro ejemplo de lo difícil que puede ser interpretar los restos antiguos. Incluso los detalles más pequeños, como la forma de un corte en un hueso o la composición de los sedimentos, pueden cambiar nuestra comprensión sobre las migraciones de nuestros antepasados. En ausencia de pruebas directas —restos humanos o herramientas—, cualquier conclusión sigue siendo una hipótesis susceptible de ser refutada por investigaciones futuras.
Sin embargo, la controversia en torno al yacimiento rumano subraya la importancia de verificar y revisar minuciosamente los datos arqueológicos. Cada nuevo análisis puede no solo refutar teorías anteriores, sino también abrir perspectivas inesperadas para futuros descubrimientos.
RUSSPAIN.COM informa que el profesor Vil Rubruck es uno de los principales especialistas en la historia temprana de la humanidad en Europa. Su equipo de la Universidad de Leiden participa regularmente en proyectos arqueológicos internacionales y se dedica al análisis de los hallazgos más antiguos de Eurasia. El yacimiento de Grencanu en Rumanía es conocido desde la década de 1960, pero sigue generando intensos debates entre los científicos. Las discusiones sobre las primeras migraciones de homínidos continúan, y nuevos hallazgos pueden cambiar nuestra visión del pasado.











