
La última obra del director Oliver Laxe, «Siraat», causó gran revuelo en el Festival de Cine de Cannes 2025, impresionando a la crítica y al público por su audaz historia metafórica y su poderoso lenguaje visual. La trama se desarrolla en un desierto infinito, que no solo sirve de escenario, sino que se convierte en un verdadero protagonista del drama. El éxito de la película se debe en gran medida no solo a su ambicioso guion, sino también a la elección fenomenal de localizaciones. Son precisamente estos lugares los que otorgan a la cinta una atmósfera única, opresiva y a la vez fascinante, manteniendo al espectador en vilo hasta el final.
Oliver Laxe, reconocido por su afán de máxima autenticidad, se mantuvo fiel a su estilo. Eligió rincones reales, casi vírgenes de la civilización en España y Marruecos para contar la historia de un padre y un hijo que buscan a la hija desaparecida en el caótico mundo de la cultura rave clandestina. Te invitamos a recorrer las huellas del equipo de rodaje y descubrir dónde nació la magia de «Siraat».
Aragón: el Sáhara español para el cine
El punto de partida para muchas escenas clave fue la comunidad autónoma de Aragón, cuyos paisajes áridos resultaron ser el escenario perfecto para simular el desierto. La emblemática fiesta rave con la que comienza la película se rodó en un lugar único de la provincia de Teruel: el desfiladero de Rambla de Barrachina. Esta zona, de unas 65 hectáreas, con sus barrancos profundos y tonos ocre en el suelo, recuerda de forma sorprendente a los paisajes del Sahara. Aquí, en medio de vistas casi extraterrestres, se desarrolla la frenética fiesta electrónica que marca el tono de toda la narración.
Pero Teruel no fue la única localización que aportó al filme. La tensa escena del cruce en coche de un obstáculo acuático se filmó en el lago Laguna de Tortajada, y uno de los momentos más impactantes de la película se captó en la cantera de Villarquemado. El equipo de rodaje también encontró sitios adecuados en la provincia de Zaragoza. En particular, se llevaron a cabo grabaciones en la reserva natural de El Planerón, en el municipio de Quinto, y en el desfiladero Barranco de la Foz de Zafrané, lo que permitió crear un espacio visual desértico sólido y convincente.
La aventura marroquí del equipo de rodaje
Para lograr la máxima autenticidad, parte del rodaje se trasladó a Marruecos. La base principal del equipo fue la ciudad de Er-Rachidia, situada en el sureste del país y considerada la puerta de entrada al verdadero desierto. Desde allí, los cineastas emprendían excursiones hacia el interior, descubriendo constantemente nuevos y asombrosos paisajes. Entre las localizaciones clave en Marruecos destacan la ciudad de Er-Rich, los parajes desérticos de los alrededores de Erfoud y la zona de Bouarfa, donde se filmó una compleja y dramática escena con un tren. Estos lugares, conocidos por su clima extremo y condiciones inhóspitas, ayudaron a los actores y al equipo a experimentar la dureza y desesperanza con las que se enfrentan los protagonistas en su camino.
El enigma del título y la profundidad de la trama
En el centro de la historia de «Sirata» están un padre llamado Luis y su hijo Esteban. Juntos emprenden un viaje arriesgado por el desierto en busca de Mar, hija y hermana desaparecida sin dejar rastro durante una rave clandestina. La película explora el conflicto generacional y cultural cuando los protagonistas se adentran en el desconocido mundo de la música electrónica y la juventud nómada. La búsqueda de la joven se convierte para ellos en un viaje de transformación, lleno de incertidumbre y duras pruebas.
El reparto de la película es internacional, lo que refleja la diversidad de los personajes que encuentran los protagonistas. Los papeles principales están interpretados por Sergi López (Luis) y Bruno Núñez (Esteban). También participan en el filme Jade Uquid, Tonin Janvier y otros. El título «Sirat» tiene origen árabe y se traduce como «camino» o «sendero». En la tradición islámica, esta palabra tiene un profundo significado: representa tanto el viaje físico como la búsqueda interior de la verdad. Además, así se llama el delgado puente que, según la creencia, separa el paraíso del infierno. Este simbolismo define a la perfección la dura travesía que los personajes de la película de Oliver Laxe deberán afrontar.











