
En lo alto de las montañas de Galicia, lejos de las rutas turísticas habituales, se esconde uno de los lugares más enigmáticos del noroeste de la península ibérica. Es una tierra donde los hallazgos arqueológicos se entrelazan con antiguos mitos, y una energía palpable sigue atrayendo a viajeros que buscan algo especial y auténtico. Quienes han estado aquí coinciden en describir una atmósfera única, casi tangible, creada por el viento constante y un simbolismo profundo que hunde sus raíces en más de tres mil años de historia. Este rincón plagado de rituales ancestrales y supersticiones populares se ha convertido en una parada obligatoria para quienes desean descubrir una Galicia completamente diferente, lejos del turismo convencional.
La puerta al más allá
Se trata de Portalén, también conocido popularmente como A Porta do Alén, que puede traducirse como «La Puerta al Más Allá». Esta impresionante estructura megalítica se encuentra en la sierra de Serra do Cando, en el municipio de A Lama, provincia de Pontevedra. Consiste en un conjunto de enormes bloques de granito, partidos por el paso del tiempo, que de forma natural o artificial adoptan la apariencia de una puerta gigante, orientada estrictamente hacia el oeste. Según antiguas leyendas, esta orientación no es casual y simboliza el paso del mundo de los vivos al de los muertos. Entre el final de la Edad de Bronce y el comienzo de la Edad de Hierro, este enclave fue escenario sagrado para ceremonias funerarias de despedida. Las antiguas tribus celtas, fieles a sus complejas creencias, realizaban aquí un ritual de tránsito de este a oeste, acompañando simbólicamente las almas de sus líderes y guerreros nobles hacia el más allá.
El misterio de su origen y el guardián silencioso
La estructura granítica única de Portalén, con un imponente dintel de piedra que parece haber sido colocado deliberadamente, sigue generando intensos debates entre investigadores y entusiastas de la cultura megalítica. Por un lado, la erosión, los antiguos terremotos y otras particularidades del relieve sin duda han moldeado estas rocas a lo largo de milenios. Sin embargo, la posición casi perfecta de la piedra superior lleva a muchos a pensar en la intervención humana deliberada. Muy cerca de la puerta se alza Marco do Vento, un menhir solitario cuya altura varía, según diferentes fuentes, entre tres y seis metros. Su propósito también está envuelto en misterio. Algunos historiadores lo relacionan con antiguos hitos fronterizos romanos, mientras que otros lo consideran un objeto sagrado que señala un punto de poder en el universo celta. En cualquier caso, su silenciosa presencia solo refuerza el aura mística de todo el complejo arqueológico.
Tradiciones vivas del antiguo santuario
Las leyendas orales transmitidas de generación en generación aseguran que Portalén mantiene hasta hoy su vínculo invisible con el mundo espiritual. Sorprendentemente, muchos visitantes actuales continúan realizando el antiguo ritual: atraviesan el umbral de piedra de norte a sur, formulan mentalmente una pregunta importante y escuchan la respuesta que, según se cree, trae el viento. Es fundamental recordar que después debes regresar por el mismo camino para no romper la frontera simbólica entre los mundos. El entorno agreste, salvaje y a menudo envuelto en densas nieblas añade un dramatismo especial a este lugar, donde aún pueden verse humildes ofrendas como flores silvestres, velas consumidas o trozos de pan: emotivos testimonios de una devoción popular que ha perdurado a través de los siglos. Sea mito, vestigio arqueológico o un asombroso entrelazamiento de ambos, Portalén es, con razón, uno de los monumentos prehistóricos más singulares e inolvidables que pueden encontrarse en tierras españolas.












