
En pleno corazón del casco antiguo de Murcia, en la animada calle peatonal Trapería, se alza un edificio que contrasta marcadamente con el entorno. Su fachada, de estilo modernista y adornada con elegantes detalles decorativos, parece un portal a otra época: el periodo de esplendor de la burguesía local que, en el siglo XIX, definía la vida cultural y social de la región. Este edificio, conocido como casa de juego, fue fundado en 1847 y trasladado a su ubicación actual en 1853. Concebido originalmente como un exclusivo club masculino, se convirtió en lugar de encuentro y debate para las personalidades más influyentes de la ciudad.
El proceso de construcción y decoración se prolongó durante décadas, completándose finalmente en 1902. Este largo periodo permitió que diferentes arquitectos y artistas aportaran su visión, dando lugar a un conjunto ecléctico pero armonioso. Cada sala aquí representa una historia propia, contada a través de la arquitectura y la ornamentación. Al cruzar el umbral, el visitante entra en un mundo donde los motivos mudéjares conviven con la exuberancia barroca y el clasicismo se fusiona con el modernismo.
El recorrido por los espacios interiores comienza en el Patio Árabe, una auténtica obra de arte en estilo neonasarí. Su elaborada yesería, inspirada en los palacios de la Alhambra de Granada, y los coloridos azulejos crean una atmósfera de cuento oriental. El recorrido continúa hasta el Salón de Baile, el corazón del edificio. Este amplio espacio de estilo neobarroco impresiona por la abundancia de dorados, espejos y cinco enormes lámparas de bronce adornadas con cristal de Bohemia. Igualmente impresionante es la biblioteca de estilo inglés, un recinto de dos plantas con miles de libros antiguos y una singular escalera de caracol de hierro fundido que conduce a la galería superior. En este lugar también se pueden encontrar otras salas sorprendentes: el tocador de señoras con techo pintado, el Patio Pompeyano y el “Congresillo”, una pequeña sala destinada a charlas.
A pesar de su avanzada edad, este lugar no se ha convertido en una pieza de museo congelada en el tiempo. Sigue desempeñando un papel importante en la vida de la ciudad. Aquí se organizan exposiciones, conciertos, veladas literarias y otros eventos culturales. La extensa restauración realizada entre 2006 y 2009 devolvió al edificio su esplendor y majestuosidad originales. Su rehabilitación, llevada a cabo entre 2006 y 2009, permitió preservar este legado para las futuras generaciones. En reconocimiento a su importancia histórica y cultural, el rey Juan Carlos I le concedió el título de “Real”.
Hoy, las puertas de este magnífico monumento arquitectónico están abiertas para todos los visitantes. La entrada estándar cuesta cinco euros. Los estudiantes, jubilados y desempleados disfrutan de un descuento, pagando solo tres euros. Además, los domingos por la tarde, de 19:00 a 21:00, se puede visitar el interior de forma totalmente gratuita. La visita puede concluir en el restaurante del lugar, famoso por su cocina tradicional murciana y abierto no solo para los socios del club, sino también para todos los visitantes. Así, este espacio no es solo una atracción turística, sino un lugar vivo donde la historia se mezcla con la modernidad, invitando a todos a experimentar la época dorada de Murcia.












