
El nombre de Joaquín Sabina se ha convertido desde hace tiempo en un símbolo de la escena musical española. Sus canciones son conocidas de memoria y sus conciertos siguen llenando salas incluso tras su retirada de los escenarios. Pero detrás de la imagen de rebelde y poeta, se encuentra una persona para la que la familia siempre ha sido lo más importante. Un papel especial en su vida lo ocupa su hermano mayor, Francisco, quien dedicó más de cuatro décadas al servicio policial.
En los últimos años, Sabina se deja ver cada vez más rodeado de sus seres queridos, disfrutando de un merecido descanso. Su casa en el centro de Madrid y la residencia de verano en Rota se han convertido en punto de encuentro para amigos y familiares. En esta etapa de su vida, el músico valora especialmente los momentos junto a su familia y no esconde el orgullo por su hermano, quien trabajó durante muchos años en la Policía Nacional.
Dos caminos
La familia Sabina provenía de un entorno humilde. Francisco J. Martínez Sabina, el hermano mayor de Joaquín, nació en Huelva en 1945. Su nombre es un homenaje a familiares que fallecieron durante la guerra civil. Sus padres no esperaban un segundo hijo, pero el destino quiso otra cosa: unos años más tarde nació Joaquín, quien eligió un camino completamente diferente.
Mientras Francisco forjaba su carrera en la policía, Joaquín desde joven se apasionó por la música y la literatura. Sus trayectorias se separaron, pero los lazos familiares se mantuvieron fuertes. Pese a sus diferencias profesionales, los hermanos siempre se apoyaron mutuamente y su relación es ejemplo para muchos.
Una fiesta de despedida
En 2009, Francisco se jubiló tras 41 años de servicio. Sus compañeros organizaron una fiesta de despedida, a la que asistió también Joaquín. Ese día, el músico decidió hacerle un regalo especial a su hermano: le entregó su premio Ondas, obtenido por el álbum «19 días y 500 noches». Este gesto provocó una oleada de emociones entre los presentes: más de doscientos invitados aplaudieron de pie.
Además de este prestigioso galardón, Francisco recibió otros obsequios conmemorativos: un chándal para su nueva vida de jubilado, una copia de la portada del periódico local, una insignia de plata de la Asociación de Prensa de Jaén, un juego de copas y un decantador. Cada regalo simbolizaba el respeto y reconocimiento por la trayectoria del policía, quien durante su carrera recibió no solo el agradecimiento de sus colegas, sino también distinciones estatales como la Cruz al Mérito Policial con distintivo blanco y la Cruz al Mérito Civil.
Tradiciones familiares
Joaquín Sabina ha destacado en diversas ocasiones que fue precisamente su hermano quien lo apoyó en los momentos difíciles. En honor a Francisco, le dedicó un emotivo soneto donde recuerda su infancia compartida, los paseos y las celebraciones familiares. En sus versos, el músico habla con calidez sobre el apoyo y la honestidad fraterna, y con humor señala que, cuando un policía se retira, los delincuentes se alegran tanto como sus propios compañeros.
A pesar de las diferencias de carácter y profesión, los hermanos Sabina siempre han estado juntos. Francisco fue el primero en enfrentarse a la vida adulta, mientras que Joaquín es quien llevó el apellido a la fama nacional. Su historia es un ejemplo de cómo los lazos familiares pueden superar cualquier diferencia y convertirse en fuente de inspiración.
Lo personal y lo público
Hoy en día, Joaquín Sabina está rodeado de la atención no solo de sus seguidores, sino también de sus seres queridos. Su esposa Jimena Coronado, sus hijas Carmela y Rocío, así como numerosos amigos, suelen reunirse para celebrar acontecimientos importantes. El músico mantiene una relación cercana con compañeros de escenario como Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel y Ana Belén, y sigue siendo una de las figuras más destacadas de la cultura española.
Francisco, por su parte, disfruta de una vida tranquila tras la jubilación, recordando sus años de servicio y orgulloso de los logros de su hermano menor. La historia de su familia no solo cuenta dos destinos diferentes, sino que también demuestra cómo el respeto y el cariño pueden unir hasta a las personas más distintas.
Si no lo sabías, Joaquín Sabina es uno de los cantautores españoles más reconocidos, cuyas canciones se han convertido en clásicos. Su hermano Francisco J. Martínez Sabina dedicó 41 años al servicio en la Policía Nacional, recibiendo varias distinciones estatales durante su carrera. El Premio Ondas, que Joaquín entregó a su hermano, es considerado uno de los más prestigiosos de la industria musical en España. La familia Sabina siempre se ha caracterizado por su unidad y apoyo mutuo, a pesar de los diferentes caminos tomados por sus miembros.












