
Muchos piensan que no pasa nada si usan el cepillo de dientes o la maquinilla de afeitar de otra persona. Sin embargo, estos hábitos pueden traer consecuencias desagradables para la salud. Aunque el objeto parezca limpio, en su superficie pueden quedar microbios capaces de causar enfermedades graves. El cuarto de baño es el entorno ideal para la supervivencia y proliferación de organismos patógenos que resultan invisibles a simple vista.
Estudios recientes confirman que bacterias, virus y hongos pueden mantenerse viables en plástico, tela y metal desde varias horas hasta varios años. Esto significa que, incluso después de mucho tiempo guardados, en una toalla o una maquinilla pueden quedar microorganismos peligrosos. Algunos de ellos ni siquiera mueren tras lavarse con jabón o enjuagarse con agua.
Riesgos después del entrenamiento
Compartir toallas después de hacer deporte es especialmente peligroso. Los brotes de infecciones cutáneas entre deportistas no son raros. Por ejemplo, en una escuela estadounidense (school), los miembros del equipo de fútbol que utilizaban las mismas toallas se contagiaban ocho veces más con estafilococo dorado resistente a los antibióticos que el resto. Esta bacteria puede provocar infecciones purulentas en la piel y, en casos graves, septicemia y fallo orgánico. El motivo son las microlesiones y raspones que suelen aparecer durante los entrenamientos y partidos.
El ambiente húmedo y cálido del baño favorece la proliferación de bacterias. Incluso si te lavas las manos con esmero, eliminar por completo los gérmenes es imposible. Por eso, usar toallas ajenas siempre implica un riesgo adicional.
Cepillo de dientes: una amenaza invisible
El cepillo de dientes es otro objeto que no debe compartirse. Al cepillarse los dientes, suelen producirse microlesiones en las encías, a través de las cuales pueden ingresar virus y bacterias. Compartir el cepillo aumenta la probabilidad de transmisión del virus de la hepatitis C y otras infecciones que se propagan por la sangre.
Además, mediante la saliva se transmiten fácilmente el virus del herpes simple tipo 1 y el virus de Epstein-Barr. Incluso si la persona no presenta síntomas, puede ser portadora de la infección. En los cepillos a menudo se detectan estafilococos, Escherichia coli y Pseudomonas, todos capaces de causar inflamaciones y otros problemas de salud.
Peligros de la cuchilla de afeitar
La cuchilla de afeitar es un objeto de alto riesgo, especialmente si hay cortes o rasguños en la piel. Por estas lesiones, los virus pueden transmitirse con facilidad, incluido el virus del papiloma humano, que causa verrugas. Los dermatólogos advierten: incluso una herida pequeña puede ser una puerta de entrada para infecciones.
El uso de una cuchilla de afeitar ajena también incrementa el riesgo de contraer virus que se transmiten por la sangre. Algunos de ellos pueden permanecer activos durante mucho tiempo en superficies metálicas. Por eso, incluso después de enjuagar la cuchilla con agua, sigue siendo potencialmente peligrosa.
La higiene no es una formalidad
Expertos en medicina subrayan que los artículos de higiene personal deben ser realmente personales. Aunque uno esté seguro de la limpieza del objeto, no se puede garantizar la ausencia de microorganismos patógenos en él. Investigaciones recientes demuestran que muchas infecciones se transmiten precisamente a través de objetos de uso doméstico compartidos por varias personas.
Seguir reglas simples es clave para la salud. No vale la pena arriesgarse por comodidad o ahorro. Es mejor tener siempre tus propias toallas, cepillos y cuchillas de afeitar para no exponerte tú ni a tus seres queridos a riesgos innecesarios.












