
El nombre de Julio Iglesias vuelve a estar envuelto en un escándalo que amenaza con convertirse en un caso internacional. Los abogados del célebre cantante aseguran que su cliente se encuentra en una situación absurda: no le permiten acceder a las acusaciones que ya son de dominio público. Dos extrabajadoras acusan a Iglesias de acoso sexual, conducta agresiva y explotación laboral durante el periodo de enero a octubre de 2021. Según su testimonio, todos estos hechos habrían ocurrido en las residencias del artista en República Dominicana y en las Bahamas.
El equipo legal del artista sostiene que la negativa de la Fiscalía a facilitar el acceso a los materiales del caso vulnera los derechos fundamentales de defensa. Desde su punto de vista, la situación resulta paradójica: los detalles de las acusaciones se discuten en los medios y entre organizaciones defensoras de derechos humanos, mientras que el propio acusado no puede ni siquiera conocer el fondo de las quejas. Los abogados argumentan que esta práctica contradice los principios básicos de la justicia española y la Constitución.
Callejón legal
En respuesta a la petición de la defensa, la Fiscalía de la Audiencia Nacional adoptó una postura firme. La representante del organismo, Marta Durántez, aseguró que en la fase actual de la investigación no corresponde permitir el acceso a la parte defensora. Según explicó, lo prioritario en este momento es determinar si la jurisdicción española puede realmente ocuparse del asunto, ya que los presuntos delitos se habrían cometido fuera del país.
Este enfoque provocó una fuerte reacción del abogado José Antonio Choclán. Sostiene que, incluso en la etapa de determinación de jurisdicción, el acusado debe tener la oportunidad de defender sus intereses. Más aún cuando la información sobre el caso ya es pública, y el propio Iglesias es el único que desconoce los detalles de las acusaciones.
Transparencia frente a secretismo
Los abogados del artista destacan que el caso ha generado un gran impacto público. No solo los fiscales y las demandantes conocen el contenido de la denuncia, sino también organizaciones internacionales de derechos humanos y periodistas. En esta situación, consideran los defensores, ya no cabe hablar de la necesidad de secreto para proteger a las víctimas. Además, están convencidos de que las propias denunciantes llevaron deliberadamente el conflicto al ámbito público, lo que descarta la posibilidad de apelar a la confidencialidad.
En sus declaraciones, los abogados subrayan que la negativa a acceder a los materiales del caso resulta especialmente extraña dado que las acusaciones ya se están debatiendo en la prensa. Según ellos, esto viola el principio de igualdad de las partes y pone en duda la imparcialidad de la investigación.
Cuestiones de jurisdicción
La defensa hace especial hincapié en si un tribunal español tiene competencia para conocer este tipo de casos. Según su postura, si los delitos se han cometido en el extranjero, el proceso debe llevarse a cabo en el lugar donde ocurrieron los hechos. Los abogados sostienen que la jurisdicción española solo se aplica en situaciones excepcionales, cuando las autoridades locales no pueden o no quieren investigar.
Además, los abogados señalan que ninguna de las presuntas víctimas reside permanentemente en España. Consideran que esto refuerza el argumento de que el caso debe ser trasladado a los tribunales de República Dominicana o Bahamas.
Derecho a la defensa
En sus escritos dirigidos a la Fiscalía, los abogados de Iglesias insisten en que su cliente tiene el derecho legítimo de conocer de qué se le acusa. Solicitan una copia de la denuncia y exigen la posibilidad de participar en las actuaciones procesales desde el inicio. De lo contrario, advierten los juristas, se estarían vulnerando derechos fundamentales recogidos en la legislación española.
La Fiscalía, por su parte, no tiene intención de cambiar de postura. El organismo señala que la decisión de no permitir la intervención de la defensa en esta fase no es recurrible. Los abogados del artista ya han advertido que, de ser necesario, llevarán la defensa de sus derechos hasta el Tribunal Constitucional.
Resonancia internacional
El escándalo en torno a Julio Iglesias gana fuerza no solo en España, sino también fuera de sus fronteras. Las acusaciones contra la estrella son tema de debate en medios internacionales, mientras organizaciones de derechos humanos siguen de cerca la evolución de los acontecimientos. La cuestión sobre quién y dónde debe abordar un asunto tan delicado permanece sin respuesta.
Por ahora, la situación se asemeja a un duelo legal prolongado, en el que cada parte intenta inclinar la balanza a su favor. Lo que está claro es que el caso Iglesias ya se ha convertido en un ejemplo de cómo la exposición pública y la confidencialidad pueden chocar, y de cómo las cuestiones de jurisdicción pueden emplearse como herramientas de presión.












