
En la ciudad de Huesca, agentes de la Policía Nacional han detenido a un menor de 16 años sospechoso de colaborar con estafadores bancarios. El joven fue localizado a través de la popular red social TikTok, donde respondió a una oferta para ceder su cuenta bancaria a cambio de una comisión sobre el dinero que se movería a través de ella.
El adolescente facilitó los datos de la cuenta bancaria de su abuela. A esa cuenta llegaron casi cuatro mil euros, dinero que, como se descubrió después, había sido sustraído a un vecino de Guadalajara mediante un SMS falso que simulaba ser del banco. La víctima, confiada en el mensaje, accedió a un enlace y siguió las instrucciones de los estafadores, lo que permitió la transferencia del dinero a la cuenta proporcionada por el detenido.
Esquema de la estafa
Tras recibir el dinero, el menor transfirió parte de la suma a otra cuenta que le indicaron los organizadores del fraude. El resto lo gastó en la compra de un teléfono móvil nuevo. La policía denomina a estos participantes “mulas”: ayudan a los delincuentes a retirar o transferir el dinero robado, muchas veces sin ser plenamente conscientes de las consecuencias de sus actos.
En este caso se trata de lo que se conoce como ‘vishing’, una modalidad de estafa en la que los delincuentes se hacen pasar por empleados del banco y convencen a la víctima de realizar ciertas acciones. Usando técnicas de ingeniería social, obtienen acceso a la banca online del cliente y transfieren el dinero a cuentas de testaferros.
El papel de las redes sociales
En esta historia destaca especialmente el papel de las redes sociales. Fue precisamente a través de TikTok como encontraron al joven y lo implicaron en el esquema delictivo. En anuncios similares, los estafadores buscan personas dispuestas a facilitar sus cuentas bancarias a cambio de una recompensa. A menudo, las víctimas son menores de edad que no comprenden completamente que están participando en actividades penadas por la ley.
La policía subraya que estos esquemas representan un peligro no solo para las víctimas a las que les roban el dinero, sino también para los llamados «mulas». Los organizadores de estas redes criminales pueden amenazar o incluso tomar represalias contra quienes no cumplen sus condiciones. Además, participar en este tipo de operaciones conlleva graves consecuencias penales.
La investigación sigue en curso
Por el momento, los investigadores continúan averiguando quién estuvo detrás de la organización de este fraude. El equipo de la Policía Provincial de Investigación Criminal de Huesca trabaja para identificar a todos los implicados y sus respectivos roles. Las autoridades recuerdan que incluso facilitar una sola vez la cuenta bancaria para transferencias de dinero ajeno puede derivar en acusaciones de estafa y blanqueo de capitales.
En los últimos meses, en España se registra un aumento de delitos similares mediante el uso de testaferros y nuevas tecnologías. Los estafadores emplean activamente redes sociales, mensajería instantánea y mensajes fraudulentos para captar nuevas víctimas y cómplices. La policía insta a la ciudadanía a estar alerta y rechazar cualquier oferta sospechosa, incluso si parece una forma fácil de ganar dinero.












