
Madrid sigue investigando los trágicos sucesos ocurridos en las residencias de mayores durante el pico de la pandemia. Esta vez, la atención se centra en Carlos Mur, quien ocupó un puesto clave en el sistema sanitario de la región. Ha sido citado a declarar ante el tribunal por un caso que desde hace años genera intensos debates en la sociedad española.
Mur, antes conocido como uno de los principales coordinadores entre los centros sanitarios y cientos de residencias, compareció por primera vez no como testigo, sino como acusado. Su interrogatorio marcó un momento crucial: según el abogado de la acusación, el funcionario reconoció que uno de los ancianos falleció en un centro que carecía de los recursos necesarios para brindar atención médica. Esta confesión generó una ola de reacciones entre los familiares de las víctimas y expertos.
Decisiones bajo presión
Muchos recuerdan todavía cómo, en plena pandemia de 2020, las autoridades madrileñas aprobaron protocolos especiales de triaje de pacientes. Estos documentos, firmados por Mur, en la práctica limitaban el acceso a la hospitalización para los residentes de geriátricos. Como resultado, numerosos ancianos quedaron sin asistencia hospitalaria; juristas y defensores de derechos humanos consideran que esta decisión propició consecuencias trágicas.
El propio Moor, psiquiatra de formación, ocupaba en ese momento el cargo de director de coordinación entre las áreas social y sanitaria. Su tarea consistía en garantizar la colaboración entre 475 residencias de mayores y el sistema regional de salud. Sin embargo, es su firma la que aparece en los protocolos que ahora son objeto de proceso judicial.
Contradicciones internas
La situación se complicó después de que uno de los médicos que participó en la elaboración de los controvertidos protocolos declarara en contra de Moor. Según este especialista, él se oponía a la implantación de restricciones, considerándolas discriminatorias. La abogada de las familias de las víctimas, Alejandra Jacinto, sostiene que fue tras estas palabras cuando Moor se vio obligado a explicar su papel en la toma de decisiones.
Durante el interrogatorio, Moor afirmó que, aunque firmó los documentos, su contenido fue elaborado por un grupo de geriatras bajo la dirección de Peromingo. Así, considera que la responsabilidad por el contenido de los protocolos recae no solo en él, sino también en otros actores del proceso. Sin embargo, para muchos familiares de las víctimas, estas explicaciones resultan poco convincentes.
Reacción social
Las declaraciones de Moore generaron un amplio impacto en la sociedad. Los familiares de las víctimas y las organizaciones civiles exigen transparencia y justicia. En las redes sociales continúa el debate sobre quién debe asumir la responsabilidad por las decisiones que llevaron a la muerte de cientos de ancianos. Muchos creen que las confesiones del exfuncionario podrían marcar el inicio de profundos cambios en el sistema de protección social y salud de la región.
Mientras tanto, ni Moore ni su abogado accedieron a hablar con la prensa tras la audiencia. Las preguntas sobre quién y por qué tomó la decisión de limitar las hospitalizaciones siguen sin respuesta. La investigación sigue su curso y aún quedan numerosos interrogatorios y procedimientos por delante.











