
En Andalucía se intensifica el conflicto entre la asociación femenina Amama y el gobierno regional debido a graves retrasos en los programas de detección precoz del cáncer de mama. La organización, que agrupa a mujeres afectadas por el cáncer, está ultimando la presentación de 260 reclamaciones patrimoniales contra las autoridades autonómicas. Estas demandas corresponden a pacientes que sufrieron consecuencias graves por un diagnóstico tardío de la enfermedad.
Desde que salió a la luz la problemática, ha pasado mes y medio. En este tiempo, Amama ya ha enviado unas 50 solicitudes al Servicio Andaluz de Salud (SAS). En las próximas semanas, se prevé presentar más de doscientas reclamaciones adicionales. Las afectadas exigen indemnizaciones por daños, incluyendo fallecimientos, operaciones forzadas y secuelas psicológicas.
Discrepancias sobre el número de afectadas y el acceso a los datos
Las autoridades andaluzas y representantes de Amama no logran ponerse de acuerdo en cuanto al número de mujeres afectadas ni sobre el procedimiento para recopilar la información. El gobierno regional solicitó a la asociación los datos completos de las damnificadas, pero las activistas se negaron a proporcionarlos, alegando la normativa de protección de datos personales. Según la abogada de Amama, la organización carece de recursos para recopilar y gestionar tal volumen de datos, y todas las reclamaciones se han recibido a través de una dirección de correo electrónico habilitada al efecto.
La asociación afirma que en mes y medio recibieron cerca de 4.000 consultas de mujeres que sufrieron retrasos en el diagnóstico. Sin embargo, las autoridades sólo reconocen 2.317 casos. Además, Amama subraya que no todas las personas que se dirigieron a ellos son directamente afectadas; algunas solo pidieron asesoramiento ante posibles problemas con las pruebas médicas.
Matices legales y postura de las autoridades
El abogado de Amama insiste en que no es posible compartir información sobre las pacientes sin su consentimiento personal, ya que se trata de datos médicos confidenciales. Señala que el gobierno dispone de todas las herramientas necesarias para localizar por su cuenta a las mujeres que esperan resultados médicos. En algunas provincias, como Córdoba, la asociación contabilizó hasta 20 casos que no fueron reconocidos oficialmente.
Las autoridades andaluzas, por su parte, se remiten a la legislación regional sobre sanidad y aseguran que su petición responde a la necesidad de garantizar la seguridad y una respuesta rápida ante posibles casos no detectados. Los funcionarios insisten en que su objetivo no es polemizar con los activistas, sino asegurar atención médica a todas las personas que la necesiten.
Reivindicaciones de Amama y propuestas de reforma
Paralelamente a las acciones legales, Amama ha presentado una serie de propuestas que, según la asociación, deberían incluirse en el presupuesto del próximo año. Entre ellas destacan el aumento de la financiación para la sanidad, la ampliación del personal sanitario, la garantía de contratos estables para el personal y la creación de un sistema transparente de información sobre los resultados de los cribados y los tiempos de espera.
La asociación también insiste en restablecer la práctica de realizar evaluaciones integrales en una sola visita, el acceso al apoyo psicológico para todas las pacientes, una rehabilitación completa tras las operaciones y prioridad para las mujeres que requieren tratamiento urgente. Además, Amama exige la publicación mensual de los datos sobre los tiempos de espera para consultas, pruebas diagnósticas y operaciones, así como el reembolso total del coste de las pelucas para las mujeres sometidas a quimioterapia.
Perspectivas y próximos pasos
En caso de una respuesta insatisfactoria por parte de las autoridades, las mujeres están dispuestas a acudir a los tribunales para reclamar compensaciones justas. La decisión sobre las siguientes acciones se tomará una vez que el gobierno de Andalucía emita una respuesta oficial a las reclamaciones presentadas. El foco sigue estando en la transparencia, la responsabilidad y la calidad de la atención sanitaria para las mujeres afectadas por el cáncer en la región.












